La danza de las grullas: Fiesta de Despedida de las Grullas en Cantalpino (Salamanca) 21 de enero.

Aunque nos pueda parecer desconcertante y algo exclusivo del ser humano, “los animales también buscan tener y cuidar de sus propias familias”. En el caso de las grullas, su semejanza con la vida de los seres humanos la convierte en un ave especialmente cercana y querida.

Las pequeñas familias de grullas están constituidas por dos progenitores que mantienen una relación fiel que puede durar toda la vida. Todos los años, con la llegada del final de la primavera y el comienzo del verano, inician su periodo de incubación y crianza de su familia. Durante estos meses de luz y temperaturas suaves en el norte de Europa, las grullas buscan los humedales de Polonia, Suecia o Rusia para asentar a sus familias y, con suerte, sacar a delante a uno o dos pollos. Con el final del verano, las grullas barruntan la proximidad del frío y de la escasez de comida y emprenden sus largos viajes. Las familias unidas, padres e hijos del año, se dirigen hacia el sur de Europa para pasar los meses de frío y asegurarse la disponibilidad de la necesaria comida. Durante los largos meses del otoño y el invierno, los grupos familiares mantienen sus lazos. De hecho, aunque veamos grandes bandos, con un poco de paciencia podremos comprobar cómo, en realidad, estos bandos enormes no son otra cosa que la suma ruidosa de multitud de familias, con o sin descendencia.

A lo largo de todos los meses que transcurren desde el nacimiento de los pollos y hasta que la pareja retoma la reproducción la primavera siguiente, la familia no se separará. Los adultos enseñarán a sus hijos todos los trucos que éstos requerirán para la exigente vida en la Naturaleza.

Aun con todo este arduo esfuerzo de educar a sus hijos, sabiamente, los padres no descuidarán su relación. En estas fechas de pleno invierno, las amantísimas parejas retoman los galanteos que ayudarán a reforzar la estabilidad que requiere una familia para salir adelante. ¿Cómo pueden los machos y hembras de grulla conquistarse un año más? Pues, ¡¡danzando!!.  En sus documentales insuperables, Félix Rodríguez de la Fuente nos contaba que las grullas se hacían novios en España y se casaban en el norte de Europa. Como parte del noviazgo, las grullas despliegan sorprendentes bailes llenos de sensualidad y energía.

Estos bailes nupciales son uno de los espectáculos mágicos que queremos disfrutar este 21 de enero en nuestra Fiesta de Despedida de las Grullas que celebraremos en Cantalpino (Salamanca)

Si te apetece acompañarnos en este momento fascinante de la vida de las grullas, ponte en contacto con nosotros.

¡¡Regálate Naturaleza!!

Nos vemos en el campo.

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Autor: AQUILANaturaleza

Conservación y disfrute respetuoso de la Naturaleza, educación y formación ambiental y turismo de naturaleza.

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