Las mil adaptaciones de las aves: aves y vertederos, la fuente de comida más abundante del mundo y su impacto en la avifauna.

Relatos de la naturaleza

Dentro del Reino Animal, la clase de las aves sorprende, entre otros motivos, por su extraordinaria capacidad de adaptarse a prácticamente cualquier fuente de recursos que puedan proporcionarle la energía que requieren para sobrevivir. Para acometer con éxito esta necesaria labor diaria de búsqueda de su sustento vital, la evolución ha tallado sus cuerpos con todo tipo de ingeniosas adaptaciones enfocadas a poder acometer larguísimos viajes con un gasto energético mínimo. Sin importar dónde se encuentre ese recurso, siempre que la energía que deben invertir para encontrarlo y aprovecharlo, sea compensada con la que obtendrán al alimentarse, allí habrá alguna especie que no dudará en desplazarse. Literalmente, se puede afirmar que no existe un solo alimento en el planeta que no sirva de sustento para alguna ave.

Desde hace unas pocas décadas, a todas las fuentes conocidas de comida, se ha sumado una nueva: los residuos orgánicos que el ser humano genera en cantidades absolutamente desproporcionadas. ¿Dónde pueden encontrar las aves estos nuevos alimentos?: en los cientos de miles de pequeños y grandes vertederos y basureros que han proliferado, con mayor o menor control, por todo el planeta.

Antiguo vertedero de Villamayor (Salamanca) Hoy se encuentra clausurado. Los tendidos eléctricos que se aprecian en la foto eran una continua amenaza para las miles de aves que aquí acudían a alimentarse. (Autor: Iberia-Bird Medioambiente)

Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los recursos, el volumen de desperdicios generados por el ser humano, no sólo supone una oferta aparentemente inagotable, sino que, además, se presenta de forma estable durante todo el año, muy al contrario de la lógica estacional de la Naturaleza. Tal ha sido el impacto de este recurso en la biología de las aves, que ha llegado a alterar rutas y comportamientos ancestrales desarrollados para su supervivencia a lo largo de periodos de tiempo de cientos de miles e incluso de millones de años. Un buen ejemplo de este cambio de comportamiento achacable a la aparición de este nuevo maná, es la sedentarización (al menos parcial y no en todas las regiones) de una especie como la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), quizá, una de las aves que el imaginario y la cultura popular más asocia con el mágico fenómeno de las migraciones a través de continentes y mares, salvando cordilleras y desiertos para alcanzar el paraíso donde nunca deberán faltar la comida y hasta el buen tiempo.

Bando de cigüeñas blancas (Ciconia Ciconia) (Autor: Miguel Rouco)

La cigüeña blanca (Ciconia ciconia) es una de las aves que más se ha visto beneficiada con los recursos que proporcionan los vertederos (hoy CTR o Centros de Tratamiento de Residuos), pero no podemos olvidar la enorme cantidad de cigüeñas que mueren todos los años intoxicadas al consumir basura y al electrocutarse y colisionar con los tendidos eléctricos que rodean estos macro centros. La correcta señalización (para que sean más visibles y evitar las colisiones) y aislamiento (para impedir que las aves se electrocuten al posarse) de estos tendidos resulta fundamental para no convertir a los CTR en auténticos sumideros de aves

Otros buenos ejemplos de la larga lista de aves que han sabido acomodarse a la irrupción de estas nutridas despensas, son los milanos negros (Milvus migrans) y real (Milvus milvus). Ambas rapaces son típicas oportunistas capaces de aprovechar cualquier pequeña oportunidad, desde la carroña de un gran animal al pajarillo o ratoncillo atropellado en una carretera. La proliferación de incontables vertederos, muchos ilegales, en los últimos 40 años, se vio acompañada de un fenómeno tan interesante como la formación, en el entorno de estos lugares, de espectaculares dormideros de milanos que buscaban servirse de un recurso que no obligaba a acometer largos periplos diarios en busca de comida que no siempre conseguían encontrar. 

Milano negro (Milvus migrans) en vuelo. Su cola escotada o de bacalao es un rasgo característico de los milanos (Autor: Miguel Rouco)

El milano negro (Milvus migrans) es, junto al milano real (Milvus milvus) la rapaz que más alimento encuentra en los CTRs. Sus concentraciones estivales albergan a cientos de ejemplares, especialmente al final del verano, cuando los jóvenes han abandonado sus nidos y la especie se alimenta para preparar su largo viaje migratorio hasta África.

El milano real (Milvus milvus) es el mayor y más colorido de los milanos. Su cola profundamente ahorquillada lo hace inconfundible (Autor: Miguel Rouco)
 

El milano real (Milvus milvus) también acude regularmente a los CTR. Actualmente, esta vistosa ave está catalogada como especie En Peligro de Extinción debido al acusado declive que ha sufrido en las últimas décadas. Las causas de esta dramática situación son las electrocuciones en tendidos eléctricos que no están correctamente aislados; la destrucción de su hábitat; la caza ilegal, que en pleno siglo XXI todavía mata a tiros a muchos ejemplares; y el uso de venenos, ilegalmente, en el caso de los cotos de caza que quieren eliminar depredadores, e, ilegal-legalmente, en las prácticas agrícolas. Para la población europea que inverna en España, fundamentalmente procedente de Alemania y Suecia, este es uno de sus principales recursos invernales y una de las claves de su supervivencia a largo plazo.

Otro grupo de especies que han sabido adaptarse a este inmenso supermercado son las gaviotas. Para sorpresa de los habitantes del interior de España, las gaviotas se han convertido en una silueta de presencia regular en las cercanías de pueblos y ciudades que distan mucho del mar.

Gaviota reidora (Larus ridibundus) con anilla metálica y anilla de PVC para facilitar su lectura a larga distancia y sin necesidad de tener que volver a capturar al ave (Autor: Miguel Rouco)

Una buena parte de la ingente población de gaviotas que podemos encontrar en el interior de la Península durante el otoño y el invierno, llega buscando la inagotable cantidad de comida que vertemos en los CTRs. Aunque no sea el paisaje más idílico para su disfrute, no deja de ser un espectáculo fantástico observar los bandos de miles de gaviotas acudiendo cada día desde los ríos y embalse donde han pasado la noche. Para conocer mejor este fenómeno, os recomendamos visitar el blog de Miguel Rodríguez Esteban, que lleva varios años estudiando la invernada en el CTR de Gomecello (Salamanca)

Como ya hemos mencionado, todos los seres vivos del planeta tienen un compromiso irrenunciable en su vida: seguir vivos y contribuir a la perpetuación de su especie. Para lograr este objetivo deben enfrentarse cada día a la exigente tarea de encontrar comida, huir de sus depredadores, encontrar un lugar seguro para sacar adelante a su descendencia, etc. En el colosal reto que supone seguir vivo, sin duda alguna, encontrar el sustento que necesitan ellos y sus crías, resulta determinante. La acción del ser humano, al generar inconmensurables cantidades de residuos orgánicos, juega un papel fundamental (y no siempre para bien) en la lucha por la vida.  Convertir este recurso en una oportunidad para la fauna, y no en una más de las muchas amenazas que están llevando a la ruina a nuestras aves, debe ser el objetivo de las autoridades implicadas en la gestión de estos CTRs.

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