¿Por qué las rapaces no se quejan?

En la Naturaleza dejar bien clara tu presencia es fundamental para buscar pareja, defender un territorio (y sus recursos) y para que durante tus días de polluelo dependiente puedas recibir comida de tus padres. No obstante, llamar mucho la atención puede delatarte frente a competidores, que te pueden disputar y robar la pareja y el territorio, y frente a depredadores, que pueden convertirte en su comida.

Buenos ejemplos de “rapaces chillonas” son las aves jóvenes aún no emancipadas de sus padres, las hembras que reclaman comida a sus machos y, sobre todo, los machos territoriales, posados o en vuelo, que reclaman la defensa de un territorio.

Como auténticas reinas de los cielos, muchas rapaces pueden ser realmente escandalosas. Sin embargo, las aves heridas o enfermas rara vez llegan a quejarse de sus males porque, sencillamente, no se pueden permitir delatar su estado a los atentos depredadores. Por este motivo, tristemente, las rapaces heridas o enfermas suelen morir en completo silencio.

Halcón peregrino electrocutado. Fotografía de Internet

Si te apetece conocer más curiosidades sobre sus comportamientos y los consejos necesarios para adentraros en las apasionantes vidas de nuestras rapaces ibéricas, os esperamos en nuestro  curso online de identificación de Aves Rapaces Ibéricas

Igualmente, si quieres aprender más sobre rapaces, una buena oportunidad la tienes en cualquiera de nuestras salidas de campo en busca de naturaleza.

¡Te esperamos!

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