Las plumas de las aves no sólo les sirven para volar.

Sin duda alguna, si hay algo que ha despertado la más profunda admiración (y envidia) del ser humano de las aves es su capacidad mágica para liberarse de las cadenas que las atan a la tierra. Igualmente fascinante a nuestros ojos, nos resulta la belleza de unos colores de fantasía. Como veremos, las plumas de las aves no sólo les sirven para volar. En sus plumajes, ya sean llamativos o no, se esconde el código secreto que nos permite acceder a la vida más íntima de las aves y que no es tan diferente de la nuestra.

El dimorfismo sexual. En muchas especies, machos y hembras presentan un plumaje muy contrastado. Cuánto mayor sea la diferencia entre uno y otro sexo, más radical será el reparto de tareas a la hora del cuidado de la familia. En las especies con machos muy vistosos, estos dedicarán toda su energía a engalanarse y a pelearse por los mejores territorios y el mayor número posible de hembras. En estas mismas especies, las discretas hembras, serán las encargadas de todo el trabajo realmente duro: mimetizarse con el entorno, para no llamar la atención de los depredadores sobre sus nidadas, y sacar adelante a una prole que puede superar, como en el caso de los ánades reales de las fotos, los ¡¡14 polluelos!! Surge aquí una pregunta obligada. Si  tuvieras que elegir ¿Preferirías ser un macho, entregado a la guerra y al amor, y que vivirá pocos años porque será el foco de atención de todos los rivales y de todos sus depredadores, o elegirías ser una modesta y trabajadora hembra que vivirá una vida mucho más larga y atareada?

El plumaje tiene una finalidad reproductiva. Para una hembra elegir a un buen macho es una de las decisiones más trascendentales de su corta vida. Teniendo, la mayoría de las especies, sólo unas pocas primaveras para reproducirse, no se pueden permitir equivocarse o sus hijos llegarán al mundo con unos genes que pueden no ser los mejores para sobrevivir a todos los retos a los que tendrán que enfrentarse: encontrar comida, elegir la mejor pareja, seleccionar un lugar seguro para anidar, no convertirse en parte del menú de los depredadores, capear los inviernos y las sequías, etc. ¿Cómo sabrá la hembra elegir a un “buen” macho? Un plumaje bonito y cuidado será la señal inequívoca que necesitará la hembra para saber que está ante un macho “pura Sangre”, saludable y con genes ganadores para sus polluelos. Es tan crudo como: “ya que no me vas a ayudar en nada, al menos dame los mejores genes para mis hijos”.

¿Por qué en algunas especies de aves son tan diferentes los plumajes entre los ejemplares jóvenes y los adultos? La imperiosa necesidad de defender el territorio y todos los recursos que hay en su interior (pareja, comida, lugar de nidificación, un espacio seguro de depredadores) lleva a muchos adultos a ser sumamente agresivos con cualquier posible competidor que cruce las fronteras de sus posesiones y ponga en duda su posesión y el uso exclusivo de los mismos. Para evitar estos ataques realmente peligrosos, los ejemplares jóvenes, que todavía no se encuentran en edad de reproducirse ni, por lo tanto, de pelear por el control de un territorio y de una pareja, lucen plumajes de colores muy diferentes de los adultos para dejar claras sus intenciones y, de este modo, no sufrir una embestida que puede acabar con una herida sería o algo mucho peor. En el lenguaje universal de la Naturaleza, el traje pardo de este alcatraz joven será su explícita forma de proclamar que no tiene intención alguna de disputar la posesión del territorio al reluciente adulto, ni mucho menos, de arriesgarse a ser ensartado por su pico afiladísimo.

 

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¡Celebrando el Día Internacional de las Personas con Discapacidad!

Como cada 3 de diciembre, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las Personas con Discapacidades. Nada mejor para celebrar el día de las personas maravillosas, que disfrutar de la Naturaleza con ellas. En esta ocasión, la actividad ha consistido en un sorprendente paseo de descubrimiento de la naturaleza por el casco histórico de la ciudad de Salamanca. Aunque cueste creerlo, las ciudades ofrecen incontables pequeños y grandes tesoros esperando a ser descubiertos.

En esta ocasión, el paseo ha sido con los buenos amigos de la ONCE, con los que ya hemos trabajado en más ocasiones y con los que tan grato es compartir nuestra pasión por la Naturaleza.

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Bienvenida al grupo. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

La portada neoclásica de la facultad de Traducción y Documentación fue el punto elegido para recibir a nuestro grupo de amigos en el inicio de este paseo accesible entre los edificios que convirtieron a Salamanca en Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

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Sintiendo la riqueza geológica de los edificios históricos del casco histórico dr la ciudad de Salamanca. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

En este paseo tan especial, las manos fueron los mejores prismáticos para descubrir y saborear la naturaleza. Los variados tipos de piedras con los que se han construido los edificios históricos de Salamanca, su tacto, su temperatura y su suavidad contrastada nos permitieron realizar un viaje en el tiempo hasta el mismo origen de la Tierra. Una experiencia sorprendente.

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Gracias a la muy diferente textura, olor y forma de las hojas, cortezas y frutos de las especies botánicas de nuestros parques y jardines, podemos disfrutar de un auténtico viaje por todo el planeta por la exuberante y desbordada imaginación de la naturaleza. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

Las diferentes especies de plantas que adornan nuestros parques urbanos nos regalan el más apasionante y barato de todos los viajes que podemos emprender por el mundo. Sus cortezas, hojas, frutos y mil variopintas formas de “buscar pareja” y de “echar a sus hijos” nos dieron pie para adentrarnos en la fascinante y desconocida vida de las plantas. ¡Porque no todo son pájaros y lobos en nuestras salidas de campo!

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Foto de despedida con todos los participantes. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

Nada mejor para despedirse que hacerlo junto a la poderosa y acogedora sombra de la torre de la Catedral Nueva de Salamanca. Aun con sus 110 metros de altura de atormentada historia, no llega a alcanzar a Hyperion (una Sequoia sempervirens de 115,55 metros de altura) que ostenta el indiscutible titulo de árbol más alto del mundo. Un auténtico tesoro natural de la Humanidad que nos pertenece a todos.

¡¡Nos encantará volver a veros a todos en la próxima, amigos!!

 

 

La miel de la vida.

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Abejas. Autor de la fotografía: Eduardo Carrasco.

A finales del verano algunos árboles parecen llorar miel. Si nos fijamos en sus hojas y en el suelo a los pies de sus ramas, veremos una secreción translúcida y pegajosa que atrae a infinidad de insectos. Se trata de la melaza que exudan las bellotas. Como un imán irresistible, abejas, avispas y todo tipo de minúsculos insectos revolotean excitados buscando libar este exquisito regalo de la naturaleza que llega en el mejor momento. Con esta dulce secreción, las abejas elaboran una exquisita y oscura miel, la miel de bellota.

Agostadas las flores de la primavera, y con ellas el néctar y el polen que constituye la mayor parte o la totalidad de su alimentación, la dulce y energética melaza de robles, encinas, alcornoques y quejigos les permite recuperar las energías que necesitarán para afrontar el final de la sequía estival y la llegada inminente del otoño con sus noches frías, anticipo del invierno para el que hay que prepararse a conciencia.

La melaza y las flores del verano son el alimento que necesitan todos nuestros polinizadores y la promesa de las futuras cosechas. Resulta asombroso que una buena parte de la alimentación humana de nuestra súper-tecnológica sociedad, se la debamos al trabajo denodado de animales tan desconocidos y poco queridos. Sin su labor polinizadora, acarreando minúsculas pelotitas de polen de una flor a otra, a cambio de un sorbito de néctar que la planta les entrega, la mayor parte de nuestras cosechas no fructificarían y nuestra propia supervivencia estaría más que comprometida.

La próxima vez que decidamos cortar una encina porque mancha nuestro coche con su melaza o que decidamos usar insecticida para matar a la molesta mosca que entra en nuestra casa, pensemos en todo lo que les debemos. En la naturaleza nada ni nadie sobra.

Disfrutando del Día Mundial de las Aves 2016 en la mejor de las compañías.

La fiesta grande de los apasionados por la ornitología ha sido este año realmente especial. Compartir con este grupo de buenos amigos, de un día de pura naturaleza, siempre es un placer que te reconcilia con el ser humano y con la vida. Tejos, encinas, cedros o tilos nos han ayudado a conocer el bosque en este primer paseo de descubrimiento de la naturaleza con estos nuevos y fantásticos amigos. Sin duda, habrá muchos más.

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Nos vemos en la próxima.

Este inicio de otoño nos está regalando atardeceres absolutamente deliciosos.

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Disfrutar de la Naturaleza es, sin duda alguna, uno de los placeres más reconfortantes de la vida. En este otoño mágico esperar a la caída de la tarde para escuchar el bramido profundo de la berrea de los ciervos o la llamada lastimera de los cárabos brotando de los bosques o, “simplemente”, para maravillarte ante este espectáculo fascinante de luz, convierten a un paseo por el campo en una de las mejores medicinas para nuestro cuerpo y para nuestra alma. Salid a recorrer los bosques y montañas y dejaros llevar por el regalo de la vida.

Nos vemos en el campo.

Atardeceres mágicos.

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Atardecer en Zamora. Autor de la fotografía: Marina Hernández Sánchez.

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Pablo Neruda.