El gorrión más triste del mundo.

Gorrion
Gorrión (Passer domesticus).

El gorrión (Passer domesticus) es el ave urbana por excelencia. Inteligentes, adaptables y luchadores irreductibles, sus piídos agudos y sus peleas escandalosas han sido la banda sonora del patio y las calles de mi infancia. Literalmente, no había calle, edificio o parquecito que no tuviera su propia bandada de gorriones dispuesta para aprovechar cada miga de pan de los manteles sacudidos a la calle o los gusanitos que los niños perdían al comer glotonamente. Orgullosos y decididos como leones o lobos, no dudaban en enfrentarse con cualquier otra bandada que osara acercarse a su territorio. Muy tristemente, esto ya es parte de una muy triste historia en la que hemos visto desparecer, o mejor dicho, habría que decir, hemos hecho desaparecer a un ave que siempre nos pareció capaz de superar cualquier reto. En nuestras ciudades actuales, con casas que parecen juguetes de Lego, ya no queda el menor agujero para esconder sus nidos. Tampoco encuentran ya su imprescindible dieta de insectos, con sus las proteínas animales necesarias para que sus pollos crecieran sanos. El veneno de coches y calefacciones, que como una nube tóxica se arremolina entre edificios y peatones, ha matado su comida. ¿Hace cuántos años que no ves nubes de pollillas rodeando en verano las farolas de la calle o los potentes focos que iluminan los edificios históricos? o ¿cuánto hace que no tienes que cerrar las ventanas en verano para evitar que se cuelen en casa, si es que quieres ver la tele sin asfixiarte con el calor de las noches más tórridas de verano? ¿Cuánto hace que no ves lagartijas solearse en los muros de tu barrio, si es que quedan muros? ¿Y tijeretas? ¿Te acuerdas de los saltamontes y escarabajos que pululaban por los patios de los colegios o los solares que había aún en muchas calles de cualquier ciudad? Tu coche, mi coche, nuestra calefacción lo han envenenado todo, incluido a ti, a tu familia de ahora y a las que vendrán. Deja tu coche en casa, camina, coge el autobús si vas lejos, ponte una chaqueta para estar en casa y baja la calefacción, pide que se cierren ventanas y puertas en tu trabajo y colegio para que no se escape el calor de la calefacción en pleno invierno… Hay tantas cosas que podemos hacer y tenemos ya tan poco tiempo. Muy tristemente, hay muchos otros gorriones y animales de todo tipo que podemos considerar como los más tristes del mundo. Cuida de tu forma de vida o tendrás, ¡tendremos que arrepentirnos!, de algo mucho más serio de lo que nunca imaginamos.

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¿Quieres tener menos problemas de suciedad con las palomas domésticas? ¡Cuida de sus depredadores y de sus hábitats!

Una denuncia recurrente en las ciudades es la suciedad que genera la paloma doméstica (Columba livia. Var. Domestica). Una de las claves fundamentales que explicarían su aumento poblacional (y las molestias consiguientes) es la desaparición de gran parte de sus depredadores naturales (rapaces, córvidos, mamíferos de mediano tamaño, etc) debido a la persecución directa ejercida por el ser humano y a la destrucción de sus hábitats.
A su paso por las ciudades, los ríos lucían densos bosques de ribera en sus orillas e islas. Hoy solamente persiste la vegetación natural en las islas donde hay menos acceso e intervención. Conservar estos retazos del bosque de ribera original, con sus grandes árboles y sus marañas de arbustos (la tan odiada maleza) permitirá que todos estos depredadores de las palomas puedan seguir cumpliendo su natural depredación sobre sus presas.
Esta mañana, Martín Mas, ha compartido sus fotos de una familia de águilas calzadas, uno de los “enemigos” más efectivos de las palomas. Esta familia está criando a sus pollos, con éxito y bastante retraso, en un gran álamo negro de una de las últimas islas sin presión humana que aún persisten en el río Tormes a su paso por Tejares (Salamanca) Si somos capaces de conservar esta isla, tal y como está, las rapaces nos ayudarán a reducir el número de palomas y sus molestias y, además, nos regalará el magnífico espectáculo diario de sus vuelos sobre nuestra ciudad. Es un muy buen trato.
Cuida la Naturaleza y ésta cuidará de ti.

Despedida de las rapaces estivales.

Rapaces estivales

No sólo son muchas de las más pequeñas de las aves las que nos abandonan hasta la próxima primavera. También, muchas de las grandes rapaces del Viejo Continente, las auténticas reinas de los cielos europeos durante los meses de primavera y verano, están  punto de acometer la trascendental travesía hasta más allá del sur del Sahara.

Águilas culebreras y calzadas, aguiluchos cenizos, milanos negros, alimoches, abejeros, cernícalos primillas y alcotanes ultiman los preparativos (alimentándose) para tratar de afrontar con las mejores garantías posibles semejante desafío. Ser grande no siempre es una garantía de éxito cuando te enfrentas a las crudas rachas de viento del Mediterráneo o a las abrasadores jornadas de tránsito por el desierto. La preciosa experiencia atesorada en anteriores migraciones y una herencia genética pulida por millones de años de evolución serán sus mejores aliados.

Ojalá que la próxima primavera volvamos a maravillarnos con sus vuelos incomparables. Los cielos de Europa ya no serían los mismos sin la grandeza de estas aves magníficas, quintaesencia de la libertad y la belleza de la Naturaleza.

¡¡Mucha suerte, amigas y buen viaje!!

Despedida de las más pequeñas de las aves migratorias.

Pequeñas aves migratorias

Muchas de las más bonitas y minúsculas de las aves europeas están apunto de abandonarnos para emprender un nuevo viaje hacia la eterna primavera de África. Capaces de anticiparse a la inminente llegada del otoño, con su acentuada bajada de temperaturas y de las horas de luz, y la consiguiente ausencia de los insectos que constituyen la base de su alimentación, estos bellísimos pájaros no pueden demorar más la partida y ya han iniciado, o lo harán en las próximas jornadas, su largo e incierto viaje de miles de kilómetros.

Abejarucos, oropéndolas, currucas mirlonas, tomilleras o zarzeras, papamoscas grises y cerrojillos, alcaudones comunes y dorsirrojos, aviones y golondrinas serán algunos de las muchas especies de las que nos despediremos este septiembre. Como todos los años, aún no se han ido y ya las echamos de menos.

¡Mucha suerte, amigas y hasta la próxima primavera!

Pequeñas joyas de la Fauna Ibérica: la desconocida culebrilla ciega (Blanus cinereus).

Culebrilla ciega
Culebrilla ciega (Blanus cinereus). Fotografía de Eduardo Carrasco.

En la fauna ibérica hay pequeñas y olvidadas joyas como las culebrillas ciegas (realmente, más cercanas a las lagartijas que a las “culebras”). Estas dos especies, sumamente parecidas, son un endemismo ibérico tan discreto que sólo “sus apasionados” las llegan a conocer. De apenas 30 centímetros de longitud, su comportamiento es fundamental subterránea, transcurriendo entre rocas y vegetación rastrera su vida discreta. Su color es rosáceo y, en algunas ocasiones, púrpura. Su corta puesta consiste, únicamente, entre 1 y 3 huevos. En estos duros meses de calor y sequía, la mayoría de los ejemplares de nuestros abrasados campos permanecerán estivando en el frescor y humedad de galerías y huecos naturales o excavados por ellos. Justo después de las vivificadoras tormentas del verano, puede ser un buen momento para sorprenderlas serpenteando en busca de comida.

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Excremento de zorro con restos de culebrilla ciega.

Con su cuerpo fino y alargado, su dura cabeza diseñada para excavar y sus dientes modestos, se adentra en hormigueros y termiteros para alimentarse con sus adultos, larvas y huevos. Sin embargo, su dentadura y su piel escamosa no le han servido a este ejemplar para evitar ser depredado por un zorro. Sus restos aparecen casi completos en este excremento con el que el raposo ha marcado, olfativa y visualmente, los límites de su territorio.

Muchas son las sorpresas exclusivas de los campos ibéricos que esperan a ser descubiertas. Acompáñanos en uno de nuestros Paseos de Descubrimiento de la Naturaleza para encontrarte con tesoros tan desconocidos y exclusivos como éste.

Más información:

635 158 497.
contacto@aquilanaturaleza.com

¡Nos vemos en la naturaleza!

El águila tranquila: el águila culebrera.

En los cielos ibéricos tenemos la suerte de contar con más de 30 especies de rapaces, entre ellas, un buen número de poderosas águilas. Todas son cazadoras excepcionales de todo tipo de presas. Veloces, agilísimas y matadoras incomparables, casi ninguna presa, ya sea ave, mamífero o reptil, logra escapar de su vista y garras y picos formidables.

Sin embargo, no todas cumplen esta imagen de cazadoras de vuelos y ataques centelleantes. Una de ellas, el águila culebrera (Circaetus gallicus) se ha especializado en una dieta tan sorprendente como evidente: las culebras. No hay culebra o serpiente europea que sea suficientemente poderosa como para escapar de su poco raudo, pero efectivísimo ataque. Con sus 1,8 metros de envergadura, domina su territorio colgada desde el cielo con cernidos que desafían a la ley de la gravedad. Una vez divisada a su presa, pican con sorprendente velocidad para matarlas y engullirlas de un certero picotazo en la nuca.

Este ejemplar adulto fotografiado ha cazado una gran culebra al norte de la provincia de Salamanca.

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Por fechas, mediados de agosto (¡y más este año en el que todo se ha retrasado tanto por la primavera tan lluviosa que hemos tenido!), es posible que aún tenga a su único pollo esperando en el nido para ser alimentado. De todas las águilas ibéricas, ésta es la que pasa más tiempo en el nido antes de poder volar, unos 80 días. La irregular y escasa cantidad de comida que aportan presas como las culebras, demora mucho su desarrollo. Con suerte, sus padres le habrán alimentando bien y no tardará en volar y en iniciar su asombroso y arriesgadísimo viaja hasta sus cuarteles de invierno más allá del desierto del Sahara. Ojalá que tengan suerte y la próxima primavera regresen para volver a maravillarnos con sus cernidos majestuosos.

Muchas son las sorpresas que esperan a ser descubiertas en nuestros campos. Acompáñanos en uno de nuestros Paseos de Descubrimiento de la Naturaleza para encontrarte con tesoros tan desconocidos y fascinantes como éste.

Más información:

635 158 497.
contacto@aquilanaturaleza.com

¡Nos vemos en el campo!

Un paseo para descubrir la naturaleza de Nuevo Naharros (Salamanca), mil gracias por hacerlo posible.

El sábado 18 de agosto junto a la asociación cultural La Oportunidad de Nuevo Naharros (Salamanca), tuvimos la oportunidad de viajar por el mundo a través de los árboles y descubrimos el bosque de ribera que baña el Tormes a su paso por Nuevo Naharros.

Una mañana de naturaleza con buena gente.

¡Hasta la próxima!