El juego de la caza: la curiosa “colaboración” entre dos rapaces.

Hembra Aguilucho pálido (Circus Cyaneus). Autor: Rob Zureers.
Hembra Aguilucho pálido (Circus Cyaneus). Autor: Rob Zureers.
Esmerejon (Falco Columbarius). Autor: Lorraine-Just a Provirie Boy.
Esmerejon (Falco Columbarius). Autor: Lorraine-Just a Provirie Boy.

Uno de los espectáculos más fascinantes y menos conocidos del otoño e invierno de nuestros campos, es el sorprendente juego de la caza que despliegan dos rapaces con un comportamiento de caza, tan diferente, que sorprende que haya podido surgir esta genial “colaboración”.

El aguilucho pálido, la de mayor envergadura de las dos, es un habilidoso rastreador de pajarillos y roedores que captura en el suelo en sus vuelos rasantes. Con su aleteo pausado y metódico, busca sorprender a los alaúdidos y a otros pequeños pajarillos que se alimentan y descansan en las ralas rastrojeras o en los pastizales reverdecidos de cualquier arroyo.

Por su parte, el esmerejón es un diminuto halcón de vuelo rapidísimo y especialista en la caza por persecución aérea. Proveniente de las altas tierras del norte de Europa y de las islas británicas, alcanza el mediterráneo a partir de septiembre y nos acompañará hasta bien entrado abril e, incluso, mayo. Su estrategia de caza se basa en su veloz y decidido vuelo de persecución. Su coraje le llevará a cazar pájaros que le superan en peso y tamaño. De una paloma o urraca para abajo, ningún pájaro deberá descuidar su menuda y afilada silueta.

¿Cómo pueden “colaborar” dos rapaces con dos técnicas de caza tan dispares?

Como las garcillas bueyeras siguen a las vacas, para tratar de capturar a los pequeños insectos que huyen asustados a su paso, el esmerejón sigue vigilante desde las alturas, el vuelo bajo de prospección de los hermosos aguiluchos pálidos. Cuando los pajarillos que comen o descansan sobre el suelo, alzan el vuelo acosados por la inminente silueta del aguilucho, surge la oportunidad del esmerejón para atrapar en el aire a los asustados trigueros, alondras, bisbitas y otros pajarillos que, conociendo, la rapidez del esmerejón, han apurado a alzar el vuelo hasta que el aguilucho se les ha echado encima.

De este sorprendente modo, el aguilucho se beneficia del temor que despierta el esmerejón, y lleva a los pajarillos a resistirse a echar a volar, permitiéndole capturar a los más remisos a elevarse, y el esmerejón, se aprovecha de los bandos que despegan asustados por la figura de cola y alas anchas y redondeadas de los crepusculares aguiluchos.

Un saludo y nos vemos en el campo para ver éste y otros muchos espectáculos de nuestra Naturaleza.
Aquila Naturaleza.

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El turismo rural y la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

Autor: Aquila Naturaleza.
La Garganta (Cáceres), autor: Aquila Naturaleza.
Autor: Aquila Naturaleza
La Calleja, La Alberca ( Sierra de Francia, Salamanca) Autor: Aquila Naturaleza

El turismo rural y la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

En este fin de semana de Todos Los Santos y en cualquier otro de este otoño mágico, visitar un entorno rural y disfrutar de su patrimonio cultural, de sus pueblos, sus callejas, su gastronomía, sus costumbres, sus bosques, sus aves, y valorarlos como se merecen, será el mejor consejo para conservar y poner en valor una riqueza con muchos siglos de historia y que, usada con respeto, debe ser una garantía de futuro para nuestros pueblos y su población (la humana y la aún más silvestre).

Salid a recorrer las sierras y los mil rincones que aún guardan belleza en nuestros campos. Pocos otoños tan hermosos y llenos de color y sabor como éste que tenemos ante nosotros. Disfrutad de la Naturaleza y de las gentes que han sabido cuidarla hasta nuestros días.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

El arrendajo: el mejor amigo del bosque

Arrendajo común (Garrulus Glandarius) Autor; Ferrán Pestaña bajo licencia Creative Commons
Arrendajo común (Garrulus Glandarius) Autor; Ferrán Pestaña bajo licencia Creative Commons

El arrendajo es un bonito córvido de mediano tamaño, sumamente vocinglero y familiar. Habitante habitual de todo tipo de bosques, resulta mucho más abundante en formaciones caducifolias como los robledales y los castañares. Su alimentación es generalista y no despreciará nada que se pueda o deje comer.

Cuando entras en un bosque con todo el cuidado del mundo, tratando de no llamar la atención y pensando en sorprender a los animalillos que allí se esconden, el arrendajo será el primero en delatar tu presencia por todos los rincones del monte con sus agrios gritos. Todo el mundo sabrá ya que hay un posible peligro en las cercanías.

Al final del verano y al comienzo del otoño, los árboles producen ingentes cantidades de frutos que serán la esperanza de los futuros bosques y el alimento de incontables granívoros y oportunistas (roedores, jabalíes, palomas, córvidos, etc)

Previendo la escasez de comida del invierno, el arrendajo y otros animalillos, como el lirón y los ratones, esconden estas semillas en despensas repartidas aquí y allá y que serán su salvación durante los largos meses de escasez. En el caso del arrendajo, elige los árboles con mayor cantidad de semillas (los mejores genéticamente) y, de una en una, las entierra con un certero picotazo por todos los rincones del bosque y, muy especialmente, en claros y lindes de la floresta. Al llegar el frío, irá recordando dónde las ha enterrado para alimentarse de ellas. Afortunadamente, para encinas, quejigos, robles y castaño, y para todos los habitantes del bosque, algunos de estos frutos quedan olvidados, y con un poco de suerte, y si nadie más los descubre, darán lugar a los futuros árboles que ofrecerán el refugio y la comida a la práctica totalidad de sus compañeros forestales.

En estos días de finales de octubre y primeros de noviembre, los castañares dejan caer sus últimos frutos y será un buen momento para sorprender el ir y venir de los arrendajos recolectando y enterrando su comida del invierno y, ojalá, a los nuevos gigantes con su sombra, su comida, sus oquedades para la jineta y el cárabo, sus ramas protectoras para los nidos del azor, su agua para los arroyos, su cuidado del suelo, su color otoñal, su frescor primaveral, sus exquisitas castañas…

Pocas aves en el mundo son tan importantes para la conservación y recuperación de nuestros bosques.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

La impunidad que debe terminar.

En pleno siglo XXI nuestros campos siguen sufriendo el acoso y el odio de los que creen que sólo la especie humana tiene derecho a ocupar el espacio, a la comida e, incluso, a existir.

Para todos aquellos que siguen envenenando a nuestra fauna, ríos y tierra esta sentencia debería ser un serio aviso.

La convivencia es necesaria y posible entre el ser humano y el resto de las hermosas criaturas que nos acompañan en la fantástica aventura de la vida.

Aquila Naturaleza.

http://www.eldiario.es/…/Condena-prision-envenenar-proposit…

Pequeños y preciosos visitantes invernales desde el norte de Europa.

Lavandera blanca (Motacilla Alba) fotografía de Miguel Rouco.
Lavandera blanca (Motacilla Alba) fotografía de Miguel Rouco.
Lavandera Enlutada (Motacilla Alba, subespecie yarrellii) Fotografía Miguel Rouco.
Lavandera Enlutada (Motacilla Alba, subespecie yarrellii) Fotografía Miguel Rouco

El otoño ha llegado definitivamente. Con él han regresado las lluvias, los días grises, el viento alborotado y húmedo y, por supuesto, las aves.

Anticipándose a los días más crudos del invierno, que aún está por llegar, una avanzadilla de multitud de pequeñas aves llegan al sur de Europa huyendo del frío que congelará el suelo y el agua, impidiéndoles poder acceder al alimento.

Uno de esos pajarillos, que alegrará nuestros campos durante estos meses algo tristes y heladores, es la lavandera enlutada (Motacilla alba subespecie yarrellii) que, en realidad, es la subespecie de las islas británicas de la más familiar lavandera blanca.

Como su propio nombre indica, estos ejemplares son claramente más oscuros que nuestras grises aves. Si las lavanderas blancas ibéricas y europeas tienen una espalda de una tonalidad gris brillante, la enlutada, tiene un manto color tizón que se extiende a las alas y zonas cercanas al cuerpo.

Cualquier parque, descampado y calle de nuestras ciudades y pueblos le sirve para buscar los insectos con los que afrontar los duros meses del “suave” invierno español.

Su aspecto blanquinegro, su corretear nervioso y el movimiento incansable del balancín de su cola, que tanto recuerda a las antiguas lavanderas que bajaban a los ríos a hacer la colada, antes de la invención de la bendita lavadora, la convierten en una ave muy popular y sencilla de reconocer.

Otra más de las pequeñas maravillas que podemos disfrutar por nuestras calles.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

El árbol según Rabindranath Tagore.

(Fotografía de una de las secuoyas hermosísimas del jardín renacentista de El Bosque en Béjar, Salamanca)
(Fotografía de una de las secuoyas hermosísimas del jardín renacentista de El Bosque en Béjar, Salamanca)

Con sus 35 metros de altura es uno de los árboles más imponentes y hermosos de la provincia de Salamanca. Apenas 144 años de vida para una especie que puede superar los 3000. Un cachorro apenas.

“Viajero, escucha:
Yo soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca, la superficie de tu mesa, la puerta de tu casa.
Yo soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez. Yo soy el fruto que te regala y te nutre, la sombra bienhechora que te cobija contra los ardores del estío, el refugio amable de los pájaros que alegran con su canto tus horas, y limpian de insectos tus campos.
Yo soy la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta, la señal de la montaña, el lindero del camino…
Yo soy la leña que te calienta en los días de invierno, el perfume que te regala y embalsama el aire a todas horas, la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma…
Por último, soy la madera de tu ataúd.
Por todo esto, viajero que me contemplas, tú que me plantaste con tu mano y puedes llamarme hijo, o que me has contemplado tantas veces… ¡Mírame bien!, pero no me hagas daño…”

Nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

El martín pescador (Alcedo atthis) es una de las aves más hermosas de Europa.

Su plumaje reluciente le convierte en una pequeña esmeralda. Muy desconocido para los no aficionados a las aves, resulta gratamente sencillo de observar en la mayor parte de nuestros ríos. Sumamente adaptable, es capaz de soportar la presencia humana y la contaminación, siempre que disponga de pequeños peces y alevines para alimentarse.

Todo su cuerpo es un efectivo arpón que destella con el sol rojizo del otoño. Asomarse a las orillas de ríos y lagunas permitirá avistarle cruzando velocísimo. Con un poco de más paciencia, podremos sorprenderle encaramado a sus habituales perchas de pesca. El espectáculo de sus zambullidas merecerá la espera.

Aprovechad a disfrutar de este otoño de luz. Coged vuestros prismáticos y salid a pasear por los parques y riberas de vuestras ciudades o pueblos. Hay aves hermosísimas a un paso de nuestras casas.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

https://www.youtube.com/watch?v=ybp641h3Mwg