Las aves son los mejores amigos del bosque

Serbal de cazadores (Sorbus aucuparia)

 

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla): Darren Bellerby (bajo licencia Creative Commons)

 

 

 

 

 

 

 

Con la llegada del otoño los campos se llenan de frutos, los “hijos” de las plantas y el futuro de nuestros bosques. La bajada de las temperaturas y las primeras lluvias del final del verano son lo que estaban esperando las plantas para liberar a sus retoños y ofrecerles mejores oportunidades para poder germinar.

Llegado este punto, las diferentes especies de árboles, arbustos y herbáceas deben encontrar el medio más seguro para que sus semillas encuentren un suelo adecuado para medrar, con humedad y nutrientes suficientes y, siempre, lo más lejos posible de casa para evitar competidores. Por mucho que sean tus hijos, no es una buena idea tener a cientos o miles de pequeños retoños creciendo justo debajo de ti y consumiendo los mismos recursos que necesitarás para seguir alimentándote y prepararte para el invierno que se avecina.

Entonces, ¿cómo echar de casa a tus hijos y asegurarte de que la Naturaleza siga perpetuándose? La imaginación de la Naturaleza no tiene límites.
En algunos casos, las semillas tienen auténticas alas para poder volar con los vientos de las primeras borrascas de la nueva estación. Esto es típico de los tilos, los arces o los dientes de león;
Otras plantas crecen a las orillas de los ríos y utilizan el curso del agua (y el viento) para su dispersión: carrizos, eneas, alisos, etc.
En otros muchos casos, serán las aves las que trasladen esas semillas a distancias que pueden ser de decenas de kilómetros. Evidentemente, las aves consumen muchas semillas. También ellas deben acumular energía para prepararse para meses de escasez con la llegada del frío y falta de luz. Esta depredación limita el número de oportunidades que tienen las plantas para perpetuarse. Es pura vida y sin riesgo para ninguna de las partes. Si aves y plantas llevan conviviendo decenas y decenas de millones de años, poco peligrosa puede ser su relación.

Pero ¿Cómo conseguir que un ave se lleve tus semillas de tal modo que sigan siendo viables? Sin que haya otra forma de explicarlo, en algún momento, las plantas inventaron un cebo repleto de nutrientes para rodear a sus semillas y atraer a las aves para utilizarlas como acarreadoras. A cambio del viaje gratis, incontables pajarillos, que en muchos casos, se encuentran inmersos en pleno periodo migratorio hacia África, reciben la rica pulpa repleta de azucares que es la energía que les permitirá afrontar, con mejores posibilidades de éxito, el salto del Sahara, un puro océano de arena y roca, sin agua y sin descanso en cientos de kilómetros. Una vez digeridos los frutos, las semillas son expulsadas junto a las heces y estarán listas para intentar germinar. Las propias heces del ave servirán como el mejor abono.

En cualquiera de nuestros paseos por bosques, praderas y jardines, podremos asistir a este fenómeno anual asombroso de la Naturaleza. Salid a campear y nos os perdáis los días más bonitos del año.

Un abrazo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

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Las aves y las mal llamadas malas hierbas.

Miguel Rouco.
Carduelis, carduelis (Miguel Rouco).
Miguel Rouco.
Carduelis chloris (Miguel Rouco).

Pero para millones de pajaritos, estos solares, descampados, rastrojeras, lindes, cunetas…A nuestros ojos no parecen mucho, ni siquiera tienen el aspecto verde, geométrico y ajardinado que tanto nos gusta y que creemos que deben tener nuestras ciudades y campos. Solamente, vemos en ellos un refugio de malas hierbas que afean el paisaje y que debemos eliminar a toda costa.

Espacios “descuidados” y foco de malas hierbas, les ofrecen todo lo que necesitan para sobrevivir. En ellos encuentran las semillas, que son la base de su dieta a lo largo de todo el año, y los insectos que les proporcionan las proteínas que requieren sus polluelos para crecer. En sus marañas de cardos, rosales y enredaderas esconden seguros sus nidos y se cobijan para pasar protegidos las duras noche de hielo del invierno.

 

Miguel Rouco
 Cardos (Miguel Rouco)

La próxima que nos sintamos tentados de quemar o arrancar estas “malas hierbas”, acordémonos de cuánto bien hacen para nuestras aves y para incontables insectos polinizadores como las abejas o las mariposas. Los bellísimos verderones, verdecillos, jilgueros, pardillos y un largo etcétera de pequeños pajarillos, nos lo agradecerán con sus alegres cantos y plumajes.

 

 

 

Un abrazo y nos vemos allí donde aún se sepa cuidar de todas las formas de vida.

Aquila Naturaleza.

La garduña (Martes foina)

unger Steinmarder (bajo licencia de Creative Commons)
Garduña ( Martes Foina) Junger Steinmarder (bajo licencia de Creative Commons)

La garduña (Martes foina) es uno de los mamíferos carnívoros más abundantes, bonitos y difíciles de observar de la fauna ibérica. Sus hábitos nocturnos nos obligan a recurrir a la búsqueda de sus huellas y rastros para poder conocer su población, área de distribución y alimentación. Con un poco de paciencia al buscar sus pasos, nos sorprenderá su “abundancia” y su costumbre de entrar en pleno corazón de las ciudades y pueblos.

Encontraremos sus huellas, principalmente, en los caminos y senderos que les sirven para sus desplazamientos nocturnos. Más complicado será encontrar sus cagarruteros. Poco llamativos y escondidos, aportan gran cantidad de información sobre su alimentación omnívora y sumamente adaptable a los recursos disponibles en su territorio. En este caso, la garduña ha elegido para vivir la torre de una iglesia de la sierra de Béjar (Salamanca) Su discreción le permite entrar cada noche en el corazón de este pueblo serrano para seguir alimentando a sus cachorros. Al amparo de la noche consigue sortear a los perros (y a algunos humanos) que no dudarían en matarla.

Garduña huella
Huella Garduña (Héctor Sánchez Moro).
Garduña caca
Excremento garduña

Un abrazo y mucha suerte en vuestra próxima salida de campo. ¡Ojalá podáis sorprender a está bellísima criatura de la noche!

Aquila Naturaleza.

El abejaruco, la más bella de las aves europeas y una de las más odiadas y perseguidas.

Pocas aves son perseguidas con tanta saña como el espléndido y bellísimo abejaruco.

Para todos los que siguen pensado que el abejaruco es un peligro para las abejas, y para todos los que sabemos que no es así, y queremos conservarlas a toda costa, merece la pena leer esta entrada fantástica que publica la asociación naturalista AXENA sobre la dieta del abejaruco y su insignificante impacto sobre las colonias de abejas.

Basándose en un estudio científico de la Universidad de Murcia (UMU), realizado precisamente por encargo de la Asociación de Apicultores de la Región, concluye que estas aves no suponen un peligro para las poblaciones de estos trabajadores insectos, ni mucho menos para la producción de miel de las colmenas.

Ojalá sigamos disfrutando muchos, muchos años de estas aves que atesoran en sus preciosas plumas el sabor y el color del mediterráneo más natural y auténtico.

Aquila Naturaleza.

http://blogueiros.axena.org/…/el-abejaruco-no-tiene-la-cul…/

El tejón (Meles meles)

Tejón
Tejón (Meles meles) Peter Trimming (bajo licencia Creative Commons)

Es uno de los más bonitos y desconocidos habitantes de nuestros campos. Probablemente, sea el depredador de tamaño medio más difícil de observar. Con suerte, podremos sorprenderlo durante un instante con las luces de nuestro coche antes de que se pierda en la oscuridad de la noche.

cacas tejón
Excremento tejón (Meles meles)

De hábitos estrictamente nocturnos, excava tejoneras con un número variable de entradas de entre 2 y 5 bocas, en función de su antigüedad y del número de ocupantes. En el interior crea un entramado de pasillos con cámaras de dos tipos. Unas mayores, tapizadas con material vegetal y que les sirven para descansar durante el día, y otras de dimensiones más modestas que utilizan como letrinas. Además de la madriguera principal, que se ubica en el centro de su territorio, existen madrigueras secundarias más sencillas y usadas de forma discontinua.

huella tejón
Huella tejón ( Meles meles)

Marcan los límites de sus territorios con someras letrinas excavadas en los bordes de los caminos y que resultan inconfundibles y bastante fáciles de localizar. Junto a las huellas, para la mayoría de los naturalistas y paseantes, serán la única señal que tendremos de su presencia.

Su alimentación es omnívora y muestra gran predilección por las nutritivas lombrices. No dudará en recorrer grandes distancias para visitar los mejores campos y degustar su manjar favorito. Los chaparrones de verano animan a las lombrices a acercarse a la superficie, siendo este un buen momento para intentar descubrir a nuestro protagonista, olfateando y desenterrando a sus exquisitas presas en los claros de un bosque.

Muy precavido puede pasar varios días sin salir de la tejonera si advierte algún peligro. Sus potentes garras y dientes y su extraordinaria fuerza, le permiten enfrentarse con éxito contra cualquier depredador silvestre, salvo quizá el lobo y los perros de mayor tamaño y agresividad.

Únicamente el ser humano amenaza seriamente su vida tranquila de recolector de frutos, roedores y anfibios. Atropellos, venenos y disparos son sus principales amenazas. Incluso hoy en día, los pavorosos “controles de depredadores”, que de forma más o menos legal-oficial, se extienden por gran parte de la península Ibérica, siguen arrasando colonias enteras de este pacífico, inofensivo y bellísimo animal.

Un abrazo y mucha suerte en vuestra próxima salida de campo. Quizá podáis sorprender el trote inquieto de este pequeño y misterioso todoterreno.

Aquila Naturaleza.

 

 

 

Se acerca el gran espectáculo del monte mediterráneo: la berrea de los ciervos.

Ciervo
Ciervo (Cervidae) berreando en la Sierra de Salamanca.

Como cada año, desde tiempos que se pierden en la memoria de la Tierra, al irnos acercando al final del verano, las sierras y montañas se van alborotando con el rumor próximo de la gran batalla. El bosque se inquieta con el eco, que nadie olvida, de los combates que se avecinan. Desde sus tranquilos descansaderos y pacederos, los ciervos sienten el resurgir de una fuerza incontrolable que los llevará a abandonar su vida tranquila para romper el silencio del final del estío con el bramido torrencial de los machos más poderosos. A golpe de testa, y con todo por ganar, los señores de la serranía saldrán a campo abierto para asegurarse el control de los grupos de ciervas y la perpetuación de sus genes. Envalentonados por el celo, los grandes venados no dudarán en jugarse todo. Apenas serán unas pocas semanas, pero para ellos será la gran oportunidad por la que llevan esperando todo el año.

Para los que tengáis la oportunidad de acercaros a disfrutar de este espectáculo inolvidable, las horas más propicias son las primeras de la mañana y, sobretodo, las últimas de la tarde y las primeras de la noche. La contemplación de los pavoneos de los machos más presuntuosos y el estallido de sus bramidos merecerán la visita a uno de los episodios más estremecedores de la vida salvaje ibérica que aún atesora nuestra Naturaleza.

Nos vemos en el campo para disfrutarlo.
Aquila Naturaleza.