¡¡¡¡¡¡CUIDADO CON LAS NUTRIAS ASESINAS!!!!

comic nutriaViendo esto, sí que parece que esta sociedad ha avanzado mucho. Con esta educación terrorífica que recibieron muchos padres, se entiende la educación que muchos hijos están dando a muchos nietos.

Un abrazo y nos vemos en el campo.

 

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Cunetas y lindes: El último refugio para innumerables especies de animales y plantas.

Cuneta
Cuneta

La profunda humanización de la práctica totalidad de los paisajes naturales ha conllevado la desaparición de gran parte del ecosistema necesario para la supervivencia de nuestra flora y fauna. Desde hace muchos siglos, los seres humanos hemos transformado bosques y pastizales en dehesas y campos de labor con el fin de conseguir los productos necesarios para nuestra propia subsistencia. La sustitución de los ecosistemas naturales primigenios por ecosistemas humanizados supuso la pérdida de buena parte de sus valores ambientales.

Admirablemente, la tenacidad de los seres vivos permitió que se mantuvieran algunas de sus poblaciones y que se llegaran a crear nuevos ecosistemas, que sin llegar a contar con el valor de los paisajes originales, sí que consiguieron salvaguardar parte de su riqueza natural.

Más recientemente, el aumento desorbitado de la demanda de productos agrícolas y ganaderos (carne, leche, cultivos, etc) para el consumo humano, ha provocado la intensificación de las prácticas agrícolas y ganaderas, hasta el punto de haber hecho desaparecer a muchas de las especies que habían conseguido adaptarse a esa transformación histórica de sus hábitats. Tal está siendo el grado de industrialización de nuestros campos, que para muchas especies, el último refugio que les ofrece cobijo y comida ha quedado restringido a las escasas lindes y cunetas que aún subsisten.

Las actuales prácticas agrícolas encaminadas a arar, quemar y fumigar estos últimos reservorios de vida, suponen la ruina definitiva para especies tan familiares como la perdiz, la codorniz y la tórtola, todas ya gravemente afectadas por la pérdida de sus zonas de cría, campos de matorral y herbazales, y por el uso masivo de todo tipo de pesticidas que matan y envenenan los insectos y semillas que son la base de su alimentación. Junto a ellas, también perdemos a otras aves tan llamativas como jilgueros, pardillos, trigueros, alcaudones, y otros animales más discretos, como erizos, reptiles y anfibios. Igualmente, desaparecen zorros, garduñas y comadrejas que son los mejores aliados del agricultor en su lucha por controlar las poblaciones de topillos, que a su vez, cumplen una inestimable labor medioambiental como base de la alimentación de incontables depredadores de todos los tamaños. Toda una tragedia de efectos inesperados y encadenados que se podría evitar si fuéramos capaces de respetar estas “líneas” de vida, que no aportarían un aumento considerable de las rentas agrarias, pero sí son la última esperanza para muchos de los animales propios de los paisajes abiertos. Pequeños gestos que nos ayudarían a cuidar de nuestros compañeros de planeta y de nuestra propia calidad de vida.

Un abrazo y nos vemos en el campo.

Un bebedero que puede salvar muchas vidas de animales silvestres

Con la llegada del verano las aves afrontan un nuevo reto que puede decidir su propia vida: Encontrar agua. La fuerte sequía de este año se está viendo seriamente agravada con unas temperaturas altísimas que están secando hasta el último charco de nuestros campos. En estos momentos tan difíciles, la ayuda del ser humano puede salvar muchas vidas. Con apenas un poco de esfuerzo, podemos ofrecer un oasis con la construcción de un bebedero tan sencillo, como un plato hondo de barro o plástico encima de una estructura elevada sobre el suelo y despejada de vegetación, para evitar que los gatos puedan acercarse sin ser vistos, o tan sencillo como el que nos recomiendan en el vídeo siguiente. Apenas hacen falta una botella, un plato de plástico y un rinconcito de nuestro balcón.
Con un poco de tiempo y esfuerzo podemos contribuir a que nuestros compañeros de campo y ciudad sigan alegrándonos con su presencia.

Un abrazo y nos vemos en el campo.
Guillermo Hernández.

Aquila Naturaleza