Pequeños y preciosos visitantes invernales desde el norte de Europa.

Lavandera blanca (Motacilla Alba) fotografía de Miguel Rouco.
Lavandera blanca (Motacilla Alba) fotografía de Miguel Rouco.
Lavandera Enlutada (Motacilla Alba, subespecie yarrellii) Fotografía Miguel Rouco.
Lavandera Enlutada (Motacilla Alba, subespecie yarrellii) Fotografía Miguel Rouco

El otoño ha llegado definitivamente. Con él han regresado las lluvias, los días grises, el viento alborotado y húmedo y, por supuesto, las aves.

Anticipándose a los días más crudos del invierno, que aún está por llegar, una avanzadilla de multitud de pequeñas aves llegan al sur de Europa huyendo del frío que congelará el suelo y el agua, impidiéndoles poder acceder al alimento.

Uno de esos pajarillos, que alegrará nuestros campos durante estos meses algo tristes y heladores, es la lavandera enlutada (Motacilla alba subespecie yarrellii) que, en realidad, es la subespecie de las islas británicas de la más familiar lavandera blanca.

Como su propio nombre indica, estos ejemplares son claramente más oscuros que nuestras grises aves. Si las lavanderas blancas ibéricas y europeas tienen una espalda de una tonalidad gris brillante, la enlutada, tiene un manto color tizón que se extiende a las alas y zonas cercanas al cuerpo.

Cualquier parque, descampado y calle de nuestras ciudades y pueblos le sirve para buscar los insectos con los que afrontar los duros meses del “suave” invierno español.

Su aspecto blanquinegro, su corretear nervioso y el movimiento incansable del balancín de su cola, que tanto recuerda a las antiguas lavanderas que bajaban a los ríos a hacer la colada, antes de la invención de la bendita lavadora, la convierten en una ave muy popular y sencilla de reconocer.

Otra más de las pequeñas maravillas que podemos disfrutar por nuestras calles.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

Anuncios

El árbol según Rabindranath Tagore.

(Fotografía de una de las secuoyas hermosísimas del jardín renacentista de El Bosque en Béjar, Salamanca)
(Fotografía de una de las secuoyas hermosísimas del jardín renacentista de El Bosque en Béjar, Salamanca)

Con sus 35 metros de altura es uno de los árboles más imponentes y hermosos de la provincia de Salamanca. Apenas 144 años de vida para una especie que puede superar los 3000. Un cachorro apenas.

“Viajero, escucha:
Yo soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca, la superficie de tu mesa, la puerta de tu casa.
Yo soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez. Yo soy el fruto que te regala y te nutre, la sombra bienhechora que te cobija contra los ardores del estío, el refugio amable de los pájaros que alegran con su canto tus horas, y limpian de insectos tus campos.
Yo soy la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta, la señal de la montaña, el lindero del camino…
Yo soy la leña que te calienta en los días de invierno, el perfume que te regala y embalsama el aire a todas horas, la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma…
Por último, soy la madera de tu ataúd.
Por todo esto, viajero que me contemplas, tú que me plantaste con tu mano y puedes llamarme hijo, o que me has contemplado tantas veces… ¡Mírame bien!, pero no me hagas daño…”

Nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

El martín pescador (Alcedo atthis) es una de las aves más hermosas de Europa.

Su plumaje reluciente le convierte en una pequeña esmeralda. Muy desconocido para los no aficionados a las aves, resulta gratamente sencillo de observar en la mayor parte de nuestros ríos. Sumamente adaptable, es capaz de soportar la presencia humana y la contaminación, siempre que disponga de pequeños peces y alevines para alimentarse.

Todo su cuerpo es un efectivo arpón que destella con el sol rojizo del otoño. Asomarse a las orillas de ríos y lagunas permitirá avistarle cruzando velocísimo. Con un poco de más paciencia, podremos sorprenderle encaramado a sus habituales perchas de pesca. El espectáculo de sus zambullidas merecerá la espera.

Aprovechad a disfrutar de este otoño de luz. Coged vuestros prismáticos y salid a pasear por los parques y riberas de vuestras ciudades o pueblos. Hay aves hermosísimas a un paso de nuestras casas.

Un saludo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

https://www.youtube.com/watch?v=ybp641h3Mwg

Las aves son los mejores amigos del bosque

Serbal de cazadores (Sorbus aucuparia)

 

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla): Darren Bellerby (bajo licencia Creative Commons)

 

 

 

 

 

 

 

Con la llegada del otoño los campos se llenan de frutos, los “hijos” de las plantas y el futuro de nuestros bosques. La bajada de las temperaturas y las primeras lluvias del final del verano son lo que estaban esperando las plantas para liberar a sus retoños y ofrecerles mejores oportunidades para poder germinar.

Llegado este punto, las diferentes especies de árboles, arbustos y herbáceas deben encontrar el medio más seguro para que sus semillas encuentren un suelo adecuado para medrar, con humedad y nutrientes suficientes y, siempre, lo más lejos posible de casa para evitar competidores. Por mucho que sean tus hijos, no es una buena idea tener a cientos o miles de pequeños retoños creciendo justo debajo de ti y consumiendo los mismos recursos que necesitarás para seguir alimentándote y prepararte para el invierno que se avecina.

Entonces, ¿cómo echar de casa a tus hijos y asegurarte de que la Naturaleza siga perpetuándose? La imaginación de la Naturaleza no tiene límites.
En algunos casos, las semillas tienen auténticas alas para poder volar con los vientos de las primeras borrascas de la nueva estación. Esto es típico de los tilos, los arces o los dientes de león;
Otras plantas crecen a las orillas de los ríos y utilizan el curso del agua (y el viento) para su dispersión: carrizos, eneas, alisos, etc.
En otros muchos casos, serán las aves las que trasladen esas semillas a distancias que pueden ser de decenas de kilómetros. Evidentemente, las aves consumen muchas semillas. También ellas deben acumular energía para prepararse para meses de escasez con la llegada del frío y falta de luz. Esta depredación limita el número de oportunidades que tienen las plantas para perpetuarse. Es pura vida y sin riesgo para ninguna de las partes. Si aves y plantas llevan conviviendo decenas y decenas de millones de años, poco peligrosa puede ser su relación.

Pero ¿Cómo conseguir que un ave se lleve tus semillas de tal modo que sigan siendo viables? Sin que haya otra forma de explicarlo, en algún momento, las plantas inventaron un cebo repleto de nutrientes para rodear a sus semillas y atraer a las aves para utilizarlas como acarreadoras. A cambio del viaje gratis, incontables pajarillos, que en muchos casos, se encuentran inmersos en pleno periodo migratorio hacia África, reciben la rica pulpa repleta de azucares que es la energía que les permitirá afrontar, con mejores posibilidades de éxito, el salto del Sahara, un puro océano de arena y roca, sin agua y sin descanso en cientos de kilómetros. Una vez digeridos los frutos, las semillas son expulsadas junto a las heces y estarán listas para intentar germinar. Las propias heces del ave servirán como el mejor abono.

En cualquiera de nuestros paseos por bosques, praderas y jardines, podremos asistir a este fenómeno anual asombroso de la Naturaleza. Salid a campear y nos os perdáis los días más bonitos del año.

Un abrazo y nos vemos en el campo.
Aquila Naturaleza.

Las aves y las mal llamadas malas hierbas.

Miguel Rouco.
Carduelis, carduelis (Miguel Rouco).
Miguel Rouco.
Carduelis chloris (Miguel Rouco).

Pero para millones de pajaritos, estos solares, descampados, rastrojeras, lindes, cunetas…A nuestros ojos no parecen mucho, ni siquiera tienen el aspecto verde, geométrico y ajardinado que tanto nos gusta y que creemos que deben tener nuestras ciudades y campos. Solamente, vemos en ellos un refugio de malas hierbas que afean el paisaje y que debemos eliminar a toda costa.

Espacios “descuidados” y foco de malas hierbas, les ofrecen todo lo que necesitan para sobrevivir. En ellos encuentran las semillas, que son la base de su dieta a lo largo de todo el año, y los insectos que les proporcionan las proteínas que requieren sus polluelos para crecer. En sus marañas de cardos, rosales y enredaderas esconden seguros sus nidos y se cobijan para pasar protegidos las duras noche de hielo del invierno.

 

Miguel Rouco
 Cardos (Miguel Rouco)

La próxima que nos sintamos tentados de quemar o arrancar estas “malas hierbas”, acordémonos de cuánto bien hacen para nuestras aves y para incontables insectos polinizadores como las abejas o las mariposas. Los bellísimos verderones, verdecillos, jilgueros, pardillos y un largo etcétera de pequeños pajarillos, nos lo agradecerán con sus alegres cantos y plumajes.

 

 

 

Un abrazo y nos vemos allí donde aún se sepa cuidar de todas las formas de vida.

Aquila Naturaleza.

La garduña (Martes foina)

unger Steinmarder (bajo licencia de Creative Commons)
Garduña ( Martes Foina) Junger Steinmarder (bajo licencia de Creative Commons)

La garduña (Martes foina) es uno de los mamíferos carnívoros más abundantes, bonitos y difíciles de observar de la fauna ibérica. Sus hábitos nocturnos nos obligan a recurrir a la búsqueda de sus huellas y rastros para poder conocer su población, área de distribución y alimentación. Con un poco de paciencia al buscar sus pasos, nos sorprenderá su “abundancia” y su costumbre de entrar en pleno corazón de las ciudades y pueblos.

Encontraremos sus huellas, principalmente, en los caminos y senderos que les sirven para sus desplazamientos nocturnos. Más complicado será encontrar sus cagarruteros. Poco llamativos y escondidos, aportan gran cantidad de información sobre su alimentación omnívora y sumamente adaptable a los recursos disponibles en su territorio. En este caso, la garduña ha elegido para vivir la torre de una iglesia de la sierra de Béjar (Salamanca) Su discreción le permite entrar cada noche en el corazón de este pueblo serrano para seguir alimentando a sus cachorros. Al amparo de la noche consigue sortear a los perros (y a algunos humanos) que no dudarían en matarla.

Garduña huella
Huella Garduña (Héctor Sánchez Moro).
Garduña caca
Excremento garduña

Un abrazo y mucha suerte en vuestra próxima salida de campo. ¡Ojalá podáis sorprender a está bellísima criatura de la noche!

Aquila Naturaleza.

El abejaruco, la más bella de las aves europeas y una de las más odiadas y perseguidas.

Pocas aves son perseguidas con tanta saña como el espléndido y bellísimo abejaruco.

Para todos los que siguen pensado que el abejaruco es un peligro para las abejas, y para todos los que sabemos que no es así, y queremos conservarlas a toda costa, merece la pena leer esta entrada fantástica que publica la asociación naturalista AXENA sobre la dieta del abejaruco y su insignificante impacto sobre las colonias de abejas.

Basándose en un estudio científico de la Universidad de Murcia (UMU), realizado precisamente por encargo de la Asociación de Apicultores de la Región, concluye que estas aves no suponen un peligro para las poblaciones de estos trabajadores insectos, ni mucho menos para la producción de miel de las colmenas.

Ojalá sigamos disfrutando muchos, muchos años de estas aves que atesoran en sus preciosas plumas el sabor y el color del mediterráneo más natural y auténtico.

Aquila Naturaleza.

http://blogueiros.axena.org/…/el-abejaruco-no-tiene-la-cul…/