El mejor regalo posible para este Día de Reyes.

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Parque Alamedilla (Salamanca). Fotografía: Aquila Naturaleza.

Hacer un relato de todos los regalos que nos ofrecen, completamente gratis, las plantas (y los animales) sería completamente inabarcable: oxígeno (¡qué mejor regalo!); purificación del aire que absurdamente envenenamos; los frutos que han saciado el hambre del ser humano y de todas las especies con las que compartimos la Madre Tierra; los principios activos de incontables medicamentos que han salvado y salvan millones de vidas todos los años; la madera que nos calienta y nos permite construir el hogar donde cuidamos de nuestras familias; el simple e incomparable placer de disfrutar de la belleza sublime de un bosque o de un pastizal florido y mecido por el viento cálido de la primavera….

A toda esta lista infinita de impagables regalos de las plantas faltaría sumar y destacar uno más que, sin duda, está a la altura de todos los mencionados y sin el cual habría sido imposible nuestra propia existencia: el agua.

En estos días de bello, pero incómodo anticiclón invernal, la estabilidad atmosférica y el frío provocan que la humedad evaporada desde el suelo y la vegetación se condense formando la niebla persistente típica de tantas jornadas de otoño e invierno. La cubierta vegetal de los generosos bosques, no sólo aporta una buena parte de esta humedad, sino que, también, permite su condensación en su ramaje y que, por gravedad, logre precipitar en forma de un delicado goteo que llega a formar auténticos arroyos, como se puede observar en esta oscura foto. El enorme Cedro del Himalaya del parque de La Alamedilla de Salamanca y todos los bosques que se reparten por todo el mundo, actúan como poderosos generadores de la humedad que está en la base de la vida de los ecosistemas.

En este país que se asoma indolente al abismo del desierto ¿qué mejor regalo podríamos desear para este Día de Reyes y para todos los días del año que la lluvia vivificadora? Cuando salgas a pasear por un parque o por un paisaje más silvestre no te olvides de sentirte agradecido por todos los preciosos regalos que el bosque, nuestro primer hogar, ha puesto a tu alcance.

Cuida de tus bosques y ellos cuidarán de ti.

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Sólo parece una caja, pero lo es todo.

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Sólo parece una caja, pero lo es todo. Fotografía: Aquila Naturaleza.

En la mayoría de las ocasiones, las cosas realmente importantes vienen en formato pequeño. En esta ocasión, esta afirmación no podría ser más acertada. Si pensáramos cuál podría ser el ser vivo más importante en el funcionamiento del complejo engranaje de este ecosistema fantástico que constituye la Sierra de Las Quilamas, quizá, nos acordaríamos de su colonia de buitres negros (la más importante de la provincia de Salamanca) con su impagable labor de sanitarios; o quizá de su pareja de águila real, de sus alimoches o de sus cigüeñas negras; tal vez pensaríamos en la presencia fantasma de un último lince que haya podido sobrevivir a las enfermedades del conejo y a las escopetas que no respetan nada.

Sin restar valor a todos estos tesoros, podemos afirmar que, muy probablemente, la pieza más trascendental e insustituible de este paraíso es su rica y compleja comunidad de insectos polinizadores. De entre todos estos minúsculos aliados de la naturaleza y del propio ser humano, sin duda, hay que destacar el milagro del trabajo paciente de las abejas. Mimadas desde hace siglos en todos los pueblos del sur de Salamanca, ellas son las responsables principales de la polinización que está en la base de la vida de toda su comunidad vegetal. Como auténticos alquimistas, ellas son las encargadas del delicado transporte del preciado polen de una flor a otra. Partiendo desde estas cajas, que no son otra cosa que las colmenas fabricadas por sucesivas generaciones de apicultores serranos, las abejas emprenden la busca de su preciado alimento: el néctar y el polen de las incontables plantas de estas montañas a mitad de camino entre el mundo mediterráneo y el atlántico. De este sutil e inapreciable trasiego surge el amplio abanico de formaciones vegetales aquí presentes: frescas selvas de robles, castaños y acebos en la cara norte de la sierra; ásperos, pero acogedores encinares y alcornocales en las profundidades de sus valles más cálidos; laderas perfumadas por la dulce fragancia de los millones de flores de los brezos y jaras; altos y fértiles pastizales azotados por el viento y regados por las borrascas que trepan por el valle del río Alagón; tupidas riberas de alisos y sauces acompañando el curso de sus arroyos cristalinos; etc. Todo debe gran parte de su vida y esplendor a la labor incansable de estos olvidados insectos.

Y aprovechando, hasta el más insignificante de estos recursos vegetales, la vida animal que llena de movimiento y alegría cada uno de sus rincones: las parejas solitarias de buitres negros que asientan sus inmensos nidos sobre las copas de las viejas encinas; azores acechando desde las ramas vigilantes de un recóndito roble; lirones durmiendo el largo sueño invernal en lo más profundo de un viejo y podrido tronco; zorzales llegados desde toda Europa para alimentarse de los frutos del armado espino y del retorcido olivo; y, quien sabe, si el último y acorralado lince aguardando aún su oportunidad en los mas recóndito y escondido de estas espesuras.

Mientras escribimos estas palabras, grullas y ánsares comunes cruzan sobre la ciudad de Salamanca en completa oscuridad…

…Graznidos y trompeteos que resuenan en el silencio poco frío de esta noche estrellada de un noviembre que está a punto de terminar. Asombra pensar en los miles de kilómetros que habrán recorrido estas aves, que pesan entre 4 y 6 kilos, y que se enfrentan al abismo de un continente que cada vez resulta menos acogedor.
Como si se tratará de la llamada de unas Sirenas aladas, resulta imposible no soñar con sus viajes mágicos y con el recuerdo pasado de una Europa cubierta de bosques, lagos y herbazales donde la vida lo llenaba todo.
El mágico e imparable fluir de la Vida Silvestre que alegra a quién quiere escuchar.

El amor otoñal de los buitres negros.

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Pareja territorial de buitres negros (Aegypius monachus) en la sierra de las Quilamas (Salamanca) (Fotografía: Eduardo Carrasco).

Cuando aún faltan muchos meses para la llegada de la primavera, ya hay algunos animales que están iniciando su estación de los amoríos. Entre los primeros en desafiar al frío y en luchar por perpetuar a su especie, se encuentra el buitre negro. En pleno mes de noviembre, sus parejas ya están enfrascadas en sus llamativos cortejos y en los primeros arreglos de las amplias plataformas donde sacarán adelante a su único pollo. Sin apenas dar tiempo a que el joven nacido esta temporada, haya roto definitivamente sus lazos con sus padres, los adultos territoriales ya se encuentran absortos en una nueva y larguísima estación reproductora que les llevará la práctica totalidad del año.

Las primeras puestas tienen lugar en el mes de febrero, un mes más tarde que buitres leonados (Gyps fulvus) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) (dos aves con las que están estrechamente relacionadas), y a la par de sus coterráneas, las águilas perdiceras (Aquila fascista) El periodo de incubación es de, aproximadamente, 53 días, que si se compara con los 43 días de las mucho menores águilas reales e imperiales, casi se puede considerar como breve. Más larga es la estancia del hijo en el nido. Casi 4 largos meses necesitará el enorme polluelo para dar sus primeros vuelos. La escasez e irregularidad de la aparición de carroñas en el campo, explica que los padres tengan muchas dificultades para encontrar comida suficiente para que su crecimiento sea más rápido. Durante las primeras semanas de vida del pollo, los padres le protegerán frente al sol, el frío y los depredadores, como el águila real o el lince, que no dudarán en llevarse a un pollo que haya quedado desprotegido. Famosísimas son las observaciones de Ramón Grande del Brío de linces ibéricos encaramados a las plataformas de la sierra de Las Quilamas. Posteriormente, a los primeros vuelos le seguirá un breve e irregular periodo de dependencia donde los padres aún darán contadas cebas al joven ya volandero. Si a todos estos meses de cría, propiamente dicha, se suman los meses de cortejo, defensa de sus territorios y construcción de sus nidos, se puede afirmar que los buitres negros dedican la práctica totalidad de su vida adulta a cuidar de su familia.

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Buitre negro (Aegypius monachus). (Fotografía: Miguel Rouco).

La silueta enorme, geométrica y oscura del buitre negro recuerda vagamente a la del águila real. Con sus 2,95 metros de envergadura es la rapaz más imponente de Europa y una de las más escasas.

Sin la espectacularidad de los picados y chillidos de sus vecinas, las águilas reales (Aquila chrysaetos), los buitres negros efectúan larguísimos y acompasados “bailes” en pareja a vuelo muy lento. Como si estuvieran colgados del cielo por un hilo invisible, macho y hembra sobrevuelan repetidamente y, casi de la mano, sobre las laderas y valles arbolados que conforman su territorio. Esta mágica danza busca reforzar los lazos de pareja que tanto necesitarán para enfrentarse a la ardua tarea de tener una familia. En ocasiones, un tercer ejemplar se une a ellos para formar un trío. En muchos de los casos, se trata del joven recién emancipado y que aún se resiste a alejarse de la sierra donde nació y a emprender una vida completamente independiente.

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Buitres leonados (Gyps fulvus) y buitre negro (Aegypius monachus).  (Fotografía: Eduardo Carrasco).

Buitres leonados (a la izquierda) y buitre negro (a la derecha) comparten alimentación carroñera. Su rápido consumo de los animales muertos, ayuda a minimizar las posibilidades de transmisión de enfermedades infecciosas.

Este carroñero enorme emplaza su nido en grandes árboles de las sierras y dehesas del sur y centro de España. Las especies más utilizadas suelen ser las mediterráneas más características, encinas y alcornoques, y los pinos que se han plantado masivamente en nuestras serranías y han sustituido a las antiguas e incomparables selvas mediterráneas. Como curiosidad hay que mencionar la existencia de una colonia sobre enebros en la Sierra de Lagunilla (al sur de Salamanca y limítrofe con la provincia de Cáceres) Muy probablemente, las molestias acarreadas por los trabajos forestales han llevado a esta población a su inestable situación actual.

 Su timidez natural y la accesibilidad de sus nidos (algunos nidos se pueden tocar con la mano desde el suelo), les obligan a buscar los rincones más tranquilos de sus territorios. Esta vulnerabilidad, sumada a los más de 8 meses que dura el periodo más sensible de su periodo reproductor (elección de un territorio, construcción de su nido, incubación, crianza en el nido y primeros vuelos), suponen una seria amenaza para su supervivencia y explican su restringida distribución. Actualmente, más del 95% de la población europea se encuentra en España, lo que supone un orgullo, pero, también, una gran responsabilidad para las autoridades, propietarios e instituciones implicadas en su conservación. La coincidencia en el tiempo y en el espacio de su periodo reproductor con la época de las monterías, la recolección de setas y del senderismo invernal, constituyen serías molestias que pueden llevarles a abandonar sus últimos lugares de cría. En nuestra mano está seguir disfrutando del privilegio único de contemplar sus vuelos magníficos sobre los riscos y cielos de nuestras sierras. Los admirables programas de reintroducción que desarrolla GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) en Burgos y Pirineos, están permitiendo que el gigante de las rapaces europeas regrese a las tierras donde el veneno y los disparos los hicieron desaparecer hace décadas. Una gran noticia que nos llena de esperanza.

Las plumas de las aves no sólo les sirven para volar.

Sin duda alguna, si hay algo que ha despertado la más profunda admiración (y envidia) del ser humano de las aves es su capacidad mágica para liberarse de las cadenas que las atan a la tierra. Igualmente fascinante a nuestros ojos, nos resulta la belleza de unos colores de fantasía. Como veremos, las plumas de las aves no sólo les sirven para volar. En sus plumajes, ya sean llamativos o no, se esconde el código secreto que nos permite acceder a la vida más íntima de las aves y que no es tan diferente de la nuestra.

El dimorfismo sexual. En muchas especies, machos y hembras presentan un plumaje muy contrastado. Cuánto mayor sea la diferencia entre uno y otro sexo, más radical será el reparto de tareas a la hora del cuidado de la familia. En las especies con machos muy vistosos, estos dedicarán toda su energía a engalanarse y a pelearse por los mejores territorios y el mayor número posible de hembras. En estas mismas especies, las discretas hembras, serán las encargadas de todo el trabajo realmente duro: mimetizarse con el entorno, para no llamar la atención de los depredadores sobre sus nidadas, y sacar adelante a una prole que puede superar, como en el caso de los ánades reales de las fotos, los ¡¡14 polluelos!! Surge aquí una pregunta obligada. Si  tuvieras que elegir ¿Preferirías ser un macho, entregado a la guerra y al amor, y que vivirá pocos años porque será el foco de atención de todos los rivales y de todos sus depredadores, o elegirías ser una modesta y trabajadora hembra que vivirá una vida mucho más larga y atareada?

El plumaje tiene una finalidad reproductiva. Para una hembra elegir a un buen macho es una de las decisiones más trascendentales de su corta vida. Teniendo, la mayoría de las especies, sólo unas pocas primaveras para reproducirse, no se pueden permitir equivocarse o sus hijos llegarán al mundo con unos genes que pueden no ser los mejores para sobrevivir a todos los retos a los que tendrán que enfrentarse: encontrar comida, elegir la mejor pareja, seleccionar un lugar seguro para anidar, no convertirse en parte del menú de los depredadores, capear los inviernos y las sequías, etc. ¿Cómo sabrá la hembra elegir a un “buen” macho? Un plumaje bonito y cuidado será la señal inequívoca que necesitará la hembra para saber que está ante un macho “pura Sangre”, saludable y con genes ganadores para sus polluelos. Es tan crudo como: “ya que no me vas a ayudar en nada, al menos dame los mejores genes para mis hijos”.

¿Por qué en algunas especies de aves son tan diferentes los plumajes entre los ejemplares jóvenes y los adultos? La imperiosa necesidad de defender el territorio y todos los recursos que hay en su interior (pareja, comida, lugar de nidificación, un espacio seguro de depredadores) lleva a muchos adultos a ser sumamente agresivos con cualquier posible competidor que cruce las fronteras de sus posesiones y ponga en duda su posesión y el uso exclusivo de los mismos. Para evitar estos ataques realmente peligrosos, los ejemplares jóvenes, que todavía no se encuentran en edad de reproducirse ni, por lo tanto, de pelear por el control de un territorio y de una pareja, lucen plumajes de colores muy diferentes de los adultos para dejar claras sus intenciones y, de este modo, no sufrir una embestida que puede acabar con una herida sería o algo mucho peor. En el lenguaje universal de la Naturaleza, el traje pardo de este alcatraz joven será su explícita forma de proclamar que no tiene intención alguna de disputar la posesión del territorio al reluciente adulto, ni mucho menos, de arriesgarse a ser ensartado por su pico afiladísimo.

 

¡Celebrando el Día Internacional de las Personas con Discapacidad!

Como cada 3 de diciembre, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las Personas con Discapacidades. Nada mejor para celebrar el día de las personas maravillosas, que disfrutar de la Naturaleza con ellas. En esta ocasión, la actividad ha consistido en un sorprendente paseo de descubrimiento de la naturaleza por el casco histórico de la ciudad de Salamanca. Aunque cueste creerlo, las ciudades ofrecen incontables pequeños y grandes tesoros esperando a ser descubiertos.

En esta ocasión, el paseo ha sido con los buenos amigos de la ONCE, con los que ya hemos trabajado en más ocasiones y con los que tan grato es compartir nuestra pasión por la Naturaleza.

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Bienvenida al grupo. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

La portada neoclásica de la facultad de Traducción y Documentación fue el punto elegido para recibir a nuestro grupo de amigos en el inicio de este paseo accesible entre los edificios que convirtieron a Salamanca en Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

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Sintiendo la riqueza geológica de los edificios históricos del casco histórico dr la ciudad de Salamanca. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

En este paseo tan especial, las manos fueron los mejores prismáticos para descubrir y saborear la naturaleza. Los variados tipos de piedras con los que se han construido los edificios históricos de Salamanca, su tacto, su temperatura y su suavidad contrastada nos permitieron realizar un viaje en el tiempo hasta el mismo origen de la Tierra. Una experiencia sorprendente.

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Gracias a la muy diferente textura, olor y forma de las hojas, cortezas y frutos de las especies botánicas de nuestros parques y jardines, podemos disfrutar de un auténtico viaje por todo el planeta por la exuberante y desbordada imaginación de la naturaleza. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

Las diferentes especies de plantas que adornan nuestros parques urbanos nos regalan el más apasionante y barato de todos los viajes que podemos emprender por el mundo. Sus cortezas, hojas, frutos y mil variopintas formas de “buscar pareja” y de “echar a sus hijos” nos dieron pie para adentrarnos en la fascinante y desconocida vida de las plantas. ¡Porque no todo son pájaros y lobos en nuestras salidas de campo!

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Foto de despedida con todos los participantes. Autor de la fotografía: Aquila Naturaleza.

Nada mejor para despedirse que hacerlo junto a la poderosa y acogedora sombra de la torre de la Catedral Nueva de Salamanca. Aun con sus 110 metros de altura de atormentada historia, no llega a alcanzar a Hyperion (una Sequoia sempervirens de 115,55 metros de altura) que ostenta el indiscutible titulo de árbol más alto del mundo. Un auténtico tesoro natural de la Humanidad que nos pertenece a todos.

¡¡Nos encantará volver a veros a todos en la próxima, amigos!!