Un autillo en apuros y con mucha suerte.

En pleno agosto las aves más tardías están terminando la crianza de sus familias. En el transcurso de esta dura labor a veces ocurren accidentes como que unos de sus hijos más inquietos pueda caer al suelo. Lo que para la mayoría de las especies sería una sentencia de muerte por depredación, para las rapaces nocturnas no deja de ser parte del proceso habitual de la cría y el aprendizaje de sus pollos. Confiando en el color críptico de su plumaje suelen pasar desapercibidos frente a sus depredadores. El problema surge cuando estos pollos han elegido para criar un pueblo, una ciudad o un entorno humanizado donde los gatos abundan o las personas no son respetuosas.

Para inmensa fortuna de este bonito pollo de autillo, la rapaz nocturna más diminuta de España, apenas del tamaño de un estornino, Ana y su sensible familia en San Esteban de la Sierra, intervinieron y le salvaron de una muerte casi segura. Después de alimentarle (primero hay que consultar una dieta adecuada para la especie) lo subieron a un tejado para evitar que un gato lo cazara. A una llamada del asustado hijo, los padres acudieron inmediatamente y el incidente terminó muy felizmente con toda la familia reunida.Si encuentras un animal silvestre en apuros, ponte en contacto con los agentes medioambientales de tu comarca o con el hospital de fauna más cercano. Ellos te indicarán cómo puedes ayudarles. Es una llamada que puede salvar una vida.
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