El paso diario de los buitres sobre la ciudad de Salamanca.

Una de las imágenes que asociamos con la Naturaleza más auténtica es el vuelo altísimo y libre de las rapaces. Símbolos de la libertad, las grandes águilas, los halcones y hasta los buitres son la más pura esencia de la vida silvestre.

Sin embargo, poca gente imagina que las rapaces de mayor envergadura de Europa, los colosales buitres leonados y negros, cruzan a diario sobre nuestras ciudades. Salamanca no es una excepción. Cada jornada repiten la misma rutina que les llevará a sobrevolar nuestros hogares más urbanos. Los buitres pasan las noches en sus dormideros habituales: altos roquedos, en el caso de los buitres leonados, y árboles en sierras escondidas, para los más tímidos buitres negros. Asomados al abismo, esperan a que el calor del sol forme las poderosas corrientes térmicas ascendentes que les permitirán cruzar, sin dar un solo golpe de alas, toda la provincia en busca de comida. Desde sus refugios de cría, en las sierras del sur de Salamanca (Quilamas, Sierra de Lagunilla, Sierra de Francia y Batuecas) y los Arribes del Duero, en el oeste, emprenden sus largos desplazamientos en busca de animales muertos. Una de sus habituales áreas de campeo son las llanuras cerealistas del centro de la Meseta. Antiguo pastadero de incontables ovejas, aún siguen recibiendo la visita fiel de estas aves. En su trayectoria cruzarán la ciudad con la llegada del mediodía.

Sin rubor, alza la mirada y, sin necesidad de mucha suerte y potentes prismáticos, podrás identificar su maciza silueta rectangular y colicorta de planeadores insuperables. Otro privilegio más para todas aquellas sociedades que cuidan de su patrimonio natural.

Si te apetece acompañarnos en éste y otros muchos sorprendentes descubrimientos, te esperamos en nuestra 2ª edición de la Fiesta del Turismo de Naturaleza Urbana y Accesible de la Ciudad de Salamanca, que celebraremos los días 8, 11, 12 y 13 de mayo.

Para poder participar es necesaria realizar la inscripción previa en el correo: contacto@aquilanaturaleza.com

O en los teléfonos: 635 158 497 y 654 43 83 67 (también por WhatsApp).

Precio por actividad: 6€ (niños menores de 8 años gratis, siempre acompañado por un adulto). Excepto taller de mejoras ambientales: 3€.

¡¡Regálate Naturaleza!!

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Buitres sobre la ciudad de Salamanca: Fiesta del Turismo de Naturaleza Urbana y Accesible en la Ciudad de Salamanca. 12, 13 y 14 de mayo.

Cuando pensamos en los buitres y en dónde poder observarlos, es lógico que nos acordemos de parques naturales de renombre como los Arribes del Duero, la Sierra de Francia o Monfragüe.

Sin embargo, pocos sospechan que, cada día, estas aves magníficas sobrevuelan los cielos de la ciudad de Salamanca. Su extraordinaria envergadura, casi tres metros de punta a punta de ala y su considerable peso (realmente, pesan poco más de 6 kilos) nos puede hacer pensar en aves de un vuelo muy costoso energéticamente y poco veloz. Todo lo contrario. La evolución les ha otorgado el indiscutible galardón de ser las reinas de las aves planeadoras. Aprovechando el regalo del sol del Mediterráneo, los buitres y otras aves veleras, como las águilas y las cigüeñas, han logrado sacar el máximo provecho al sorprendente y sencillo mecanismo de las corrientes térmicas.

¿Qué es una corriente térmica y cómo se forman?

El sol con sus rayos cargados de energía calorífica calienta el suelo, especialmente, si está desprotegido de vegetación. A continuación, el suelo recalentado comienza a liberar energía y a calentar el aire con el que está en contacto. Este aire caliente tiene una menor densidad y resulta, por lo tanto, más ligero que el aire frío y más pesado que lo rodea. Esto provoca que sea desplazado en vertical y que al elevarse comience a girar y a girar y tengamos una corriente térmica que como un auténtico ascensor puede ascender con gran fuerza durante varios kilómetros hasta enfriarse y perder empuje y capacidad de sostener los no muy pesados cuerpos de las aves veleras.

¿Cómo aprovechan los buitres estas corrientes para llegar hasta Salamanca desde sus áreas de cría y descanso?

Desde los altos farallones rocosos de las sierra del sur de Salamanca y de los cortados de los Arribes del Duero, donde han pasado la noche, los buitres esperan a que el calor del astro rey forme a partir de mediodía las mencionadas corrientes térmicas. Justo en ese preciso y oportuno momento, emprenden sus larguísimos vuelos de prospección que pueden llevarles a varios cientos de kilómetros de sus nidos y dormideros. Aprovechando la posición sobresaliente de sus posaderos dejan caer sus pesados cuerpos y extienden sus alas grandísimas para auparse a estos poderosos ascensores para, de este modo, ganar altura sin un solo golpe de sus aparatosas alas. Cuando el progresivo enfriamiento del aire que forma estas columnas les resta capacidad de ascensión, inician sus planeos hasta la siguiente corriente térmica que, nuevamente, los elevará sin emplear la preciada energía que encuentran en los cadáveres que tanto les cuesta localizar. Con esta hábil estrategia, saltando de una a otra corriente térmica, llegan hasta Salamanca, aproximadamente, y si las nubes no detienen este pasmoso engranaje, pasado el mediodía. Con un poco de suerte, justo sobre las recalentadas calles y edificios de nuestra ciudad se habrá formado uno más de estos elevadores y podremos contemplar los círculos perfectos de los grupos de buitres negros y leonados que todavía tenemos la suerte de poder descubrir en nuestros cielos ibéricos.

Éstas y otras maravillas de la Naturaleza con mayúscula serán los objetivos de nuestros paseos de descubrimiento de la Naturaleza que celebraremos los días 12, 13 y 14 de mayo.

Programación:

Viernes 12 de mayo:

  • 18:00-19:30. La naturaleza en los barrios. Paseo de descubrimiento de la naturaleza por el parque botánico de Huerta Otea. Salida desde la entrada principal al parque.

Sábado 13 de mayo:

  • 11:00-11:50. Proyección: La Desconocida Naturaleza de la Ciudad de Salamanca, en el Museo del Comercio (Avenida Campoamor S/N). Entrada libre hasta completar aforo. A continuación, se celebrará un Paseo de Descubrimiento de la Naturaleza por el Parque de Los Jesuitas.
  • 12:00-13:30. Paseo de Descubrimiento de la Naturaleza por el Parque de Los Jesuitas. Salida desde el Arco de las Bernardas (entrada al parque desde el Paseo de San Antonio)
  • 17:00-19:00. Paseo de Descubrimiento de la Naturaleza del Río Tormes: La ruta del Lazarillo de Tormes. Salida desde la estatua del Lazarillo de Tormes.

Domingo 14 de mayo:

  • Mañana: 12:00-13:30. Paseo de Descubrimiento de la Naturaleza de la Ciudad de Salamanca: La Ruta de las Cigüeñas. Salida desde la puerta de la facultad de Documentación y Traducción, en la Plaza de Anaya.

Precio: 5 euros por un paseo. Para dos o más paseos, el precio será de 3 euros por cada uno.

  • Menores de 8 años gratis.
  • Los menores deberán ir acompañados por un adulto.

Para poder participar será necesario realizar inscripción previa en el correo electrónico contacto@aquilanaturaleza.com

Más información en los teléfonos 635158497 (Guillermo Hernández) y en el 654438367 (Laura García), también por WhatsApp.

¡Nos vemos disfrutando de la naturaleza de Salamanca!

El amor otoñal de los buitres negros.

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Pareja territorial de buitres negros (Aegypius monachus) en la sierra de las Quilamas (Salamanca) (Fotografía: Eduardo Carrasco).

Cuando aún faltan muchos meses para la llegada de la primavera, ya hay algunos animales que están iniciando su estación de los amoríos. Entre los primeros en desafiar al frío y en luchar por perpetuar a su especie, se encuentra el buitre negro. En pleno mes de noviembre, sus parejas ya están enfrascadas en sus llamativos cortejos y en los primeros arreglos de las amplias plataformas donde sacarán adelante a su único pollo. Sin apenas dar tiempo a que el joven nacido esta temporada, haya roto definitivamente sus lazos con sus padres, los adultos territoriales ya se encuentran absortos en una nueva y larguísima estación reproductora que les llevará la práctica totalidad del año.

Las primeras puestas tienen lugar en el mes de febrero, un mes más tarde que buitres leonados (Gyps fulvus) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) (dos aves con las que están estrechamente relacionadas), y a la par de sus coterráneas, las águilas perdiceras (Aquila fascista) El periodo de incubación es de, aproximadamente, 53 días, que si se compara con los 43 días de las mucho menores águilas reales e imperiales, casi se puede considerar como breve. Más larga es la estancia del hijo en el nido. Casi 4 largos meses necesitará el enorme polluelo para dar sus primeros vuelos. La escasez e irregularidad de la aparición de carroñas en el campo, explica que los padres tengan muchas dificultades para encontrar comida suficiente para que su crecimiento sea más rápido. Durante las primeras semanas de vida del pollo, los padres le protegerán frente al sol, el frío y los depredadores, como el águila real o el lince, que no dudarán en llevarse a un pollo que haya quedado desprotegido. Famosísimas son las observaciones de Ramón Grande del Brío de linces ibéricos encaramados a las plataformas de la sierra de Las Quilamas. Posteriormente, a los primeros vuelos le seguirá un breve e irregular periodo de dependencia donde los padres aún darán contadas cebas al joven ya volandero. Si a todos estos meses de cría, propiamente dicha, se suman los meses de cortejo, defensa de sus territorios y construcción de sus nidos, se puede afirmar que los buitres negros dedican la práctica totalidad de su vida adulta a cuidar de su familia.

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Buitre negro (Aegypius monachus). (Fotografía: Miguel Rouco).

La silueta enorme, geométrica y oscura del buitre negro recuerda vagamente a la del águila real. Con sus 2,95 metros de envergadura es la rapaz más imponente de Europa y una de las más escasas.

Sin la espectacularidad de los picados y chillidos de sus vecinas, las águilas reales (Aquila chrysaetos), los buitres negros efectúan larguísimos y acompasados “bailes” en pareja a vuelo muy lento. Como si estuvieran colgados del cielo por un hilo invisible, macho y hembra sobrevuelan repetidamente y, casi de la mano, sobre las laderas y valles arbolados que conforman su territorio. Esta mágica danza busca reforzar los lazos de pareja que tanto necesitarán para enfrentarse a la ardua tarea de tener una familia. En ocasiones, un tercer ejemplar se une a ellos para formar un trío. En muchos de los casos, se trata del joven recién emancipado y que aún se resiste a alejarse de la sierra donde nació y a emprender una vida completamente independiente.

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Buitres leonados (Gyps fulvus) y buitre negro (Aegypius monachus).  (Fotografía: Eduardo Carrasco).

Buitres leonados (a la izquierda) y buitre negro (a la derecha) comparten alimentación carroñera. Su rápido consumo de los animales muertos, ayuda a minimizar las posibilidades de transmisión de enfermedades infecciosas.

Este carroñero enorme emplaza su nido en grandes árboles de las sierras y dehesas del sur y centro de España. Las especies más utilizadas suelen ser las mediterráneas más características, encinas y alcornoques, y los pinos que se han plantado masivamente en nuestras serranías y han sustituido a las antiguas e incomparables selvas mediterráneas. Como curiosidad hay que mencionar la existencia de una colonia sobre enebros en la Sierra de Lagunilla (al sur de Salamanca y limítrofe con la provincia de Cáceres) Muy probablemente, las molestias acarreadas por los trabajos forestales han llevado a esta población a su inestable situación actual.

 Su timidez natural y la accesibilidad de sus nidos (algunos nidos se pueden tocar con la mano desde el suelo), les obligan a buscar los rincones más tranquilos de sus territorios. Esta vulnerabilidad, sumada a los más de 8 meses que dura el periodo más sensible de su periodo reproductor (elección de un territorio, construcción de su nido, incubación, crianza en el nido y primeros vuelos), suponen una seria amenaza para su supervivencia y explican su restringida distribución. Actualmente, más del 95% de la población europea se encuentra en España, lo que supone un orgullo, pero, también, una gran responsabilidad para las autoridades, propietarios e instituciones implicadas en su conservación. La coincidencia en el tiempo y en el espacio de su periodo reproductor con la época de las monterías, la recolección de setas y del senderismo invernal, constituyen serías molestias que pueden llevarles a abandonar sus últimos lugares de cría. En nuestra mano está seguir disfrutando del privilegio único de contemplar sus vuelos magníficos sobre los riscos y cielos de nuestras sierras. Los admirables programas de reintroducción que desarrolla GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) en Burgos y Pirineos, están permitiendo que el gigante de las rapaces europeas regrese a las tierras donde el veneno y los disparos los hicieron desaparecer hace décadas. Una gran noticia que nos llena de esperanza.

Cómo identificar a las 8 rapaces diurnas más comunes de España.

Para ir abriendo boca antes de nuestro curso de Identificación de Aves Rapaces Ibéricas que celebraremos en Madrid los días 23 y 24 de abril junto al Gabinete de Historia Natural, os vamos a contar los trucos más prácticos para reconocer a las 8 rapaces diurnas más abundantes de España. Si en España tenemos 34 especies (entre diurnas y nocturnas) con presencia regular, y varias más de presencia más irregular, sabiendo cómo identificar a estas 8, podremos reconocer a más del 95% de las rapaces que nos encontraremos en nuestras salidas de campo por España.

El ratonero común (Buteo buteo)

Ratonero
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

Sedentario y de alimentación basada, fundamentalmente, en roedores. De aspecto algo rechoncho y de color chocolate con una mancha blanca en el vientre que tiene gran variabilidad de tamaño según ejemplares y regiones.

Es la más familiar de las rapaces para los conductores. Sin duda, los mejores lugares para observarlas son los bordes de las carreteras, donde las veremos encaramadas a los postes de la luz y a las señales de tráfico. ¿Y por qué se posan allí? Pues por la sencilla y triste razón de que los mejores lugares para detectar y encontrar roedores son las cunetas de las carreteras. En muchos lugares de España, los únicos campos que cuentan con vegetación para albergar roedores (y liebres, conejos, reptiles, erizos, mariposas, pájaros que comen las semillas e insectos de las plantas, etc) son las cunetas de las carreteras. Fuera de ahí, la agricultura y la ganadería son tan intensivas y tan demandantes de comida y espacio, que no ha quedado refugio vegetal para nadie más en el campo.

El cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y primilla (Falco naumaninn)

Cernícalos macho
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.
Cernícalos macho 2
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.
Cernícalos hembra
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

Las menores de las rapaces diurnas reproductoras de la península ibérica. Con una envergadura menor a un metro, coloración general pardusca y vuelo de aleteos muy inquietos. Deben su nombre a su extraordinaria capacidad para cernirse. Suspendidos en el aire, no necesitan de ningún posadero para dominar sus territorios y detectar a los roedores e insectos de los que se alimentarán con gran habilidad.

El cernícalo vulgar, algo mayor que el primilla, es un ave todo terreno. Sedentaria, de gran éxito y capaz de reproducirse en prácticamente cualquier hábitat. El agujero de un edificio, el interior de una torre de la luz, una repisa de un roquedo, el nido viejo de una corneja. Todo le sirve a esta ubicua y prolífica rapaz. Sus copiosas familias son la mejor garantía para mantener a raya las poblaciones de roedores.

El cernícalo primilla es la menor de todas nuestras rapaces diurnas reproductoras. Del tamaño de una tórtola, afronta cada año el viaje colosal entre Europa y África. ¿Y por qué no se queda junto a su primo mayor? Pues porque su alimentación se basa, entre otras cosas, en insectos que desaparecen durante los largos y heladores días del invierno europeo. Para esta colorida y familiar ave no hay alternativa. Afortunadamente, los días de luz siempre regresan. Este será el momento en el que volveremos a ver sus gráciles siluetas en nuestros pueblos y ciudades. Sus chillidos insistentes serán parte protagonista de la banda sonora de la primavera y el verano de muchos pueblos, fincas y cascos históricos del oeste de España. Sus monótonos y sencillos maullidos serán una de las mejores formas de localizar a este valiente y amenazada ave. Si en el caso del cernícalo vulgar sus llamadas recuerdan a un kikiki muy agudo, para las primillas, podríamos traducirlo como un chichichi más delicado.

El milano real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans).

Milanos
Autor de las fotografias: Miguel Rouco.

Las rapaces de cola de bacalao. Inmejorables veleros. Como su nombre en inglés refleja, su vuelo de planeos ingrávidos recuerda al de las cometas (kite). Si en el caso del milano real, su coloración general es rojiza (red kite), en el caso del milano negro su plumaje es achocolatado (black kite)

Para identificarlos, además de en su vuelo de gráciles planeos y cola ahorquillada de bacalao, deberemos recordar que estamos antes las rapaces que se “tiran sobre las carreteras” y estamos apunto de atropellar. Como ya mencionamos, estas prácticas y hábiles aves han aprendido que las carreteras están tachonadas de incontables animales atropellados. Esto es precisamente lo que buscan al lanzarse contra el asfalto jugándose la vida frente a los parachoques.

El águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Águila calzada
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

La menor de las águilas. En sus apenas 1,3 metros de envergadura se esconde una de las rapaces más ágiles, valientes y fuertes de la fauna europea. De presencia estival, como el milano negro y el cernícalo primilla, nidifica en plataformas que instala en árboles. Sus picados y sus chillidos son uno de los espectáculos que marcan el inicio de la primavera.

Presenta dos coloraciones muy contrastadas, una blanca y otra oscura, que mantienen durante toda la vida.

Su comida favorita en las ciudades son las extraordinariamente abundantes palomas. Si en sus picados sobre una de ellas, fallara en el intento, habría perdido todas las posibilidades de éxito. En vuelo de pura potencia, las palomas  se muestran insultantemente más rápidas. De este modo, se pueden contemplar con frecuencia las curiosas escenas de los bandos de palomas revoloteando sobre las calzadas que han errado en su caza. En la Naturaleza nadie está indefenso.

Águila calzada y milano negro
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

¿Un águila calzada en fase oscura o un milano negro?

Una de las dudas más habituales entre los pajareros. Varios consejos para poder diferenciarlos:

  • El tipo de vuelo. Si la calzada es una cazadora activa, con combinación de aleteo activo y prolongados planeos, el milano negro es un ejemplo de planeador constante.
  • Su silueta. La del águila calzada es más compacta, con cola corta, redondeada y alas proporcionadas. La silueta del milano es más desproporcionada, con cola larga y alas que parecen dobladas hacia atrás.
  • La cola. Si el timón de la calzada es redondeado, el del milano es ahorquillado, aunque sólo lo sea ligeramente.
  • Dónde encontrarlos. El águila calzada es un ave propia de bosques y llanuras arboladas. Entra en las ciudades en busca de aves a las que cazará con picados vertiginosos. Las súbitas espantadas de las palomas de los tejados, suelen deberse a la presencia cercana del águila calzada. El milano negro es más oportunista e incursiona en los cascos urbanos para encontrar comida fácil, como aves muertas o con escasa capacidad de reacción (ejemplares enfermos, heridos, viejos). Los mejores lugares para encontrarlos serán las carreteras y los vertederos donde se aprovecha de los restos orgánicos de nuestras basuras.

El buitre leonado (Gyps fulvus) y el buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre leonado y negro
Autor de las fotografías: Miguel Rouco

Las dos rapaces de mayor envergadura de Europa. Dos pequeños aeroplanos con alas de casi 3 metros de longitud de punta a punta.

Las dos son aves reproductoras y de alimentación carroñera. En el caso del buitre negro, se conocen algunas citas de depredación sobre lagartos y conejos con mixomatosis. Nada de cazar vacas y otros animales domésticos que los superan, aplastantemente, en tamaño, fuerza y rapidez.

El buitre leonado es ave que anida en roquedos por toda España. Su abundancia se debe a su capacidad de adaptación a los numerosos cadáveres de animales domésticos. Su nombre se debe a su coloración “leonina”. En vuelo presenta dos tonos muy marcados: “crema y chocolate”

El buitre negro de coloración oscura y ligeramente mayor (aproximadamente, 2,95 metros de envergadura frente a los 2,85 de leonado) construye enormes nidos que emplaza sobre árboles de las laderas más tranquilas del sur y centro de la península. Esta ubicación más accesible a las molestias humanas, limita los lugares idóneos para su instalación y eso explica su escasez.

Ambas aves son planeadoras insuperables. Sin el menor esfuerzo pueden recorrer cientos de kilómetros aprovechando la poderosa ascensión de las corrientes térmicas y planeando entre una y otra.

Cuando no vuelan a gran distancia, la diferencia de colores suele ser de gran ayuda para separarlos. Otro consejo muy útil es su silueta de vuelo cuando ciclean y se encumbran. Si el leonado levanta marcadamente sus manos(la punta de las alas), el negro las mantiene rectas o ligeramente caídas.

 De estos y de otros muchos más secretos de la Naturaleza habrá tiempo para hablar con calma durante nuestro curso de Identificación de Aves Rapaces.

 Estructura del curso:

Sábado 23 de abril: jornada teórico-práctica de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas en un aula del Gabinete de Historia Natural, a un paso de la Puerta del Sol.

Domingo 24 de abril jornada de campo: Práctica de identificación y localización de aves rapaces. De 9:30 a 19:30 horas, aproximadamente. Quedaremos en la estación de Renfe Cercanías de Tres Cantos. ¡No olvides traer comida!

Se recomienda llevar guías de identificación de aves a lo largo del curso. Aquila Naturaleza dispone de prismáticos para prestar a los alumnos.

Precio: 50 € por persona

Inscripciones en:

Curso de avistamiento de rapaces

Más información:

Guillermo Hernández.

635158497.

Aquila Naturaleza.

aquilanaturaleza@gmail.com

 Un saludo y nos vemos en el campo.

Compañeros de planeta, el buitre leonado.

Buitre leonado (Gyps Fulvus). Autor: Carlos Romo.
Buitre leonado (Gyps Fulvus). Autor: Carlos Romo.

El buitre leonado (Gyps fulvus) es un ave estrictamente carroñera y sumamente abundante y sencilla de identificar. De hábitos rupícolas y coloniales sus lugares de nidificación destacan a gran distancia por la maciza silueta de sus ocupantes, que recuerda a la de pequeños planeadores, y por las llamativas manchas blancas de sus blancuzcos excrementos.

Aprovechando los fuertes vientos ascendentes de las corrientes térmicas generadas por el calor del sol, son capaces de desplazarse varios cientos de kilómetros en una sola jornada, siendo el momento idóneo para sorprenderlos cruzando altísimos sobre nuestras ciudades y pueblos. Si en sus prospecciones son sorprendidos por la caída de la tarde y la desaparición de las térmicas, buscarán árboles altos para pasar la noche formando pequeños dormideros comunales juntos a otros buitres. Será entonces cuando podamos descubrir al amanecer a un pequeño grupo de buitres encaramados a la copa de encinas o pinos solitarios en medio de las llanuras.

Su llamativa abundancia en algunas regiones, sólo puede explicarse por la profunda alteración que ha sufrido el ecosistema debido a la acción del ser humano. Hasta la aparición de la ganadería (realmente, hace un instante, si tenemos en cuenta que los buitres llevan millones de años sobre la tierra) las aves carroñeras basaban su alimentación en los restos dejados por las cacerías de los lobos y en todos los animales que perecían de forma natural, ya sea por enfermedad, sequía, hambre, inviernos muy crudos, accidentes o muertes en el parto, etc. El exterminio del lobo en la inmensa mayor parte de su área de distribución original y la sustitución de sus presas silvestres por especies domésticas (vacas, ovejas, cerdos, etc) que han copado, en abrumadoras cantidades, hasta el último rincón de la mayor parte del país, explican la estrecha dependencia del buitre y otras aves carroñeras (alimoches, milanos, etc) de las actividades humanas.

El veneno, que se sigue utilizando para matar a cualquier animal que ose comer (¡¡lo mismo que llevan haciendo millones de años!!) ha llevado a la desaparición de muchas de las aves carroñeras de nuestro país. Milanos reales, alimoches o águilas imperiales se encuentran en serio peligro de extinción debida a esta arraigada creencia de que el ser humano es el único con derecho a la caza o a los pastos.
Ojalá que las nuevas generaciones de cazadores, ganaderos y cualquier otro ciudadano, entiendan que todos los animales cumplen su función en su entorno y que todos son necesarios en el funcionamiento y salud de los paisajes.

Un saludo y nos vemos allí donde cuiden a nuestros compañeros de planeta.
Aquila Naturaleza.