¿Cuál es el papel de los depredadores y de los roedores en la conservación de nuestros bosques?.

Zorro depredando Eduardo Carrasco
Zorro depredando. Fotografía de Eduardo Carrasco.

La labor benefactora de los depredadores naturales en la salud de nuestros paisajes es una certeza científica que no admite controversias. En esta entrada vamos a conocer una de las muchas aportaciones de éstos (y de todos los seres vivos) en la conservación de los ecosistemas.

Con seguridad, se puede afirmar que los roedores son los principales consumidores de los frutos del bosque. La necesidad de satisfacer sus altas demandas metabólicas, podrían llevarles a devorar una buena parte de los frutos que deberían ser las nuevas generaciones de la vegetación que los sostiene. Su esforzada costumbre de acumular comida en nutridas despensas, no sólo se debe a la imperiosa necesidad de reservar alimento para los largos meses de invierno, sino también, a la presión que sufren por parte de depredadores como las rapaces, los zorros o las garduñas, todos profundamente odiados y acosados por algunos humanos. La caza que ejercen todos estos depredadores silvestres, obliga a los pequeños roedores a acumular todo tipo de frutillos en la seguridad de sus refugios. Este acopio de frutos en el fondo de galerías subterráneas, debajo de rocas y troncos y hasta en las tacitas de nidos abandonados de pájaros, permite que las semillas puedan escapar de la vista de otros depredadores y, lo que resulta indispensable para su germinación, permanecer ocultos y frescos, justo lo que requieren para arraigar y dar lugar a futuros y magníficos árboles y arbustos o a modestas y generosas gramíneas. De no ser por la presión de los pequeños carnívoros (comadrejas, pequeñas rapaces) y grandes carnívoros (zorro, lobo, grandes rapaces), los roedores y otros granívoros de mayor porte (jabalíes, ciervos, etc), literalmente, “arrasarían” con la esperanza de nuevos bosques. Eliminando a las rapaces y a todos los animales que cumplen la labor de ser los garantes de la “estabilidad” de nuestros paisajes, rompemos el frágil equilibrio entre productores y consumidores, repercutiendo de forma insospechada en el complejo engranaje de la Naturaleza. Así de sencillo: tener menos rapaces y zorros supone tener más roedores y menos árboles.

Entonces, ¿deberíamos exterminar a los roedores para tener más bosques y más sanos? Peor aún. Sin su laboriosa trasiego de semillas (a veces a varias decenas de metros), alejándolos de los árboles y arbustos productores, la presión que estas nuevas generaciones ejercerían sobre sus “padres”, supondría tal competencia por el espacio, la luz y el alimento, que el bosque no sería otra cosa que una maraña de ejemplares de escaso porte y frágil salud, expuestos al fuego y privados de la vitalidad y los muchos recursos que un bosque equilibrado, con sus árboles, arbustos, pastizales y calveros, ofrece a todos los animales de muchos kilómetros a la redonda. En la Naturaleza nadie ni nada sobra.

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Elanio azul  de depredando sobre un roedor (Fotografía: Miguel Rouco).

Sobre este complejo y delicado equilibrio de los ecosistemas, y sobre otros muchos de los secretos de la vida silvestre, habrá tiempo para hablar durante nuestro CURSO DE INTRODUCCIÓN AL RASTREO DE LA FAUNA DE CASTILLA Y LEÓN que celebraremos los días 22, 23 y 24 de febrero en el centro de formación profesional Lorenzo Milani (Cabrerizos, Salamanca). Tendremos dos tardes enteras de formación teórica y un día completo de campo, para iniciarnos en la búsqueda e identificación de las huellas y rastros de nuestra fauna.

Estructura y horario del curso:

Jueves 22 de febrero: 16:30 a 20:30 horas.

  • Charla: Conociendo las huellas, rastros y señales de los mamíferos de Castilla y León:
    • Pasos a seguir a la hora de encontrar un rastro e identificarlo correctamente.
    • Información que nos aporta un rastro.

Viernes 23 de febrero: 16:30 a 20:30 horas.

  • Charla: Conociendo las huellas, rastros y señales de las aves de Castilla y León:
    • Huellas y rastros de las principales aves de Castilla y León.
    • Dónde buscar huellas de aves.
    • Información extraíble de un rastro.
  • Taller de introducción al análisis de egagrópilas.

Sábado 24 de febrero: 09:30 a 18:30 horas. Jornada de prácticas en el campo:

  • Ruta práctica de rastreo e interpretación del paisaje.
  • Selección de los mejores lugares para buscar huellas y rastros.
  • Identificación de rastros dentro de un área determinada.

Se coordinará la salida de los coches para que las personas sin transporte puedan acudir al curso. Aquellos que no dispongáis de coche, llamadnos al 635158497 y 654438367.

Objetivo del curso: familiarizarnos con el reconocimiento de las huellas y rastros de la fauna de Castilla y León que nos encontremos en nuestras jornadas de campo. Bajo ningún concepto, se pretende animar a poner en práctica conductas que puedan suponer una molestia o amenaza contra nuestra fauna. Se trata de un curso de conocimiento de la Naturaleza y no de cómo encontrar madrigueras o nidos. El respeto por nuestros compañeros de planeta es prioritario sobre cualquier otra pretensión.

Precio del curso 35 euros.

Lugar de realización: Centro de F.P.E Lorenzo Milani (Cabrerizos, Salamanca)

Inscripciones:

Centro de F.P.E Lorenzo Milani

Teléfono: 923180831

centromilani@gmail.com

Información:

Para cualquier aclaración o petición de más información, contacten con nosotros en: contacto@aquilanaturaleza.com y en los teléfonos 635158497 y 654438367.

 

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Las rapaces (y todos los depredadores) son los mejores amigos de los bosques y de la salud de los paisajes.

Elanio
Elanio común (Elanus caeruleus). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.

Milano
Milano real (Milvus milvus). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.

La labor benefactora de los depredadores naturales en la salud de nuestros paisajes es una certeza científica que no admite controversias. Por muchos es sabido que los roedores son los principales consumidores de los frutos del bosque. De insaciable apetito, podrían llegar a devorar la totalidad de los frutos que deberían ser las nuevas generaciones de la vegetación que los sostiene. Su esforzada costumbre de acumular comida en nutridas despensas, no sólo se debe a la imperiosa necesidad de reservar alimento para los largos meses de invierno, sino también, a la presión que ejercen depredadores como las rapaces, los zorros o las garduñas (todos profundamente odiados y acosados por algunos cazadores humanos) y que los obligan a comer a escondidas, permitiendo que los frutos puedan escapar de la vista de otros depredadores y, lo que es indispensable para su germinación, permanecer ocultos y frescos, justo lo que requieren para arraigar y dar lugar a futuros y magníficos árboles y arbustos o a modestas gramíneas. De no ser por la presión predadora de los pequeños (comadrejas, pequeñas rapaces) y grandes depredadores (zorro, lobo y grandes rapaces), los roedores y otros granívoros de mayor porte (jabalíes, ciervos), literalmente, arrasarían con la esperanza de nuevos bosques. Eliminando a las rapaces y a todos los animales que cumplen la labor de ser los garantes de la “estabilidad y salud” de nuestros paisajes, rompemos el frágil equilibrio entre productores y consumidores, repercutiendo de forma insospechada en el complejo engranaje de la Naturaleza.

Así de sencillo: Tener menos rapaces o zorros supone tener más roedores y menos árboles.

Entonces ¿deberíamos “exterminar” a los roedores para tener más bosques y más sanos? Peor aún. Sin su laboriosa trasiego de semillas (a veces a varias decenas de metros), alejándolos de los árboles y arbustos productores, la presión que estas nuevas generaciones ejercerían sobre sus “padres”, supondría tal competencia por el espacio, la luz y el alimento, que el bosque no sería otra cosa que una maraña de ejemplares de escaso porte y frágil salud, expuestos al fuego y privados de la vitalidad y los muchos recursos que un bosque equilibrado, con sus árboles, arbustos, pastizales y calveros, ofrece a todos los animales de muchos kilómetros a la redonda. En la Naturaleza nadie ni nada sobra.

De su papel en la salud de nuestros ecosistemas y de muchas más cosas, hablaremos durante nuestro Curso de Identificación de Aves Rapaces que celebraremos los días 23 y 24 de abril en Madrid junto a los compañeros del Gabinete de Historia Natural.

Estructura del curso:
–Sábado 23 de abril: jornada teórico-práctica de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas en un aula del Gabinete de Historia Natural, a un paso de la Puerta del Sol.
–Domingo 24 de abril jornada de campo: Práctica de identificación y localización de aves rapaces. De 9:30 a 19:30 horas, aproximadamente. Quedaremos en la estación de Renfe Cercanías de Tres Cantos. ¡No olvides traer comida!

Se recomienda llevar guías de identificación de aves a lo largo del curso. Aquila Naturaleza dispone de prismáticos para prestar a los alumnos.

Precio: 50 € por persona.

Inscripciones en:
http://gabinetedehistorianatural.com/curso-de-avistamiento…/

Más información:
Guillermo Hernández.
635158497.
Aquila Naturaleza.
aquilanaturaleza@gmail.com

Un saludo y nos vemos en el campo.