La Milana Bonita lucha por seguir volando.

Con el calor intenso de este verano son muchas las aves jóvenes que se están tirando antes de tiempo de unos nidos que se han convertido en insufribles hornos. Sin poder volar aún y rodeados de peligros, perros, gatos y no pocos seres humanos desalmados, necesitan nuestra ayuda más que nunca. Si en tus paseos, ya sea por la ciudad o por el campo, encuentras un animal que pueda requerir ayuda (por no poder volar, estar en peligro de atropello o agresión humana, mostrar heridas visibles o un comportamiento que te pueda hacer pensar que ha sufrido un golpe, envenenamiento o desnutrición) ponte en contacto con el hospital de fauna de tu provincia. Ellos te aconsejarán cómo puedes actuar para darles una nueva oportunidad.

Para fortuna de este polluelo de grajilla, dos voluntarios del Hospital de Fauna Silvestres de Las Dunas (Salamanca) llegaron a tiempo. La grajilla, también conocida por ser la Milana Bonita de Azarias y Los Santos Inocentes, quiere seguir llenando los cielos de nuestras de urbes y cañones con su “quíaa” rotundo. Sus bandos escandalosos y su silueta oscura son parte de la personalidad de nuestros pueblos y ciudades. Como un amante de la ciudad que se resiste a abandonarla, las grajillas luchan por seguir volando entre torres y gárgolas como lo que realmente es, un habitante insustituible y orgulloso de nuestros cascos históricos que no nos podemos permitir perder.

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