Censo de dormideros de milano real invernante en la provincia de Valladolid.

Para todos los que os apetezca disfrutar de la Naturaleza y participar en este proyecto de conocimiento de nuestras aves, los buenos amigos de ACENVA (Asociación para la Conservación y Estudio de la Naturaleza de Valladolid) celebran 9º Censo de dormideros de milano real invernante en la provincia de Valladolid.

Si queréis salir al campo y aprender más de la mano de unos naturalistas extraordinarios, esta es vuestra oportunidad. No necesitáis ser expertos en aves para participar. Simplemente ganas de disfrutar, aprender y ayudar a nuestras aves.
¡¡Poneros en contacto con ellos!!

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Cómo identificar a las 8 rapaces diurnas más comunes de España.

Para ir abriendo boca antes de nuestro curso de Identificación de Aves Rapaces Ibéricas que celebraremos en Madrid los días 23 y 24 de abril junto al Gabinete de Historia Natural, os vamos a contar los trucos más prácticos para reconocer a las 8 rapaces diurnas más abundantes de España. Si en España tenemos 34 especies (entre diurnas y nocturnas) con presencia regular, y varias más de presencia más irregular, sabiendo cómo identificar a estas 8, podremos reconocer a más del 95% de las rapaces que nos encontraremos en nuestras salidas de campo por España.

El ratonero común (Buteo buteo)

Ratonero
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

Sedentario y de alimentación basada, fundamentalmente, en roedores. De aspecto algo rechoncho y de color chocolate con una mancha blanca en el vientre que tiene gran variabilidad de tamaño según ejemplares y regiones.

Es la más familiar de las rapaces para los conductores. Sin duda, los mejores lugares para observarlas son los bordes de las carreteras, donde las veremos encaramadas a los postes de la luz y a las señales de tráfico. ¿Y por qué se posan allí? Pues por la sencilla y triste razón de que los mejores lugares para detectar y encontrar roedores son las cunetas de las carreteras. En muchos lugares de España, los únicos campos que cuentan con vegetación para albergar roedores (y liebres, conejos, reptiles, erizos, mariposas, pájaros que comen las semillas e insectos de las plantas, etc) son las cunetas de las carreteras. Fuera de ahí, la agricultura y la ganadería son tan intensivas y tan demandantes de comida y espacio, que no ha quedado refugio vegetal para nadie más en el campo.

El cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y primilla (Falco naumaninn)

Cernícalos macho
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.
Cernícalos macho 2
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.
Cernícalos hembra
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

Las menores de las rapaces diurnas reproductoras de la península ibérica. Con una envergadura menor a un metro, coloración general pardusca y vuelo de aleteos muy inquietos. Deben su nombre a su extraordinaria capacidad para cernirse. Suspendidos en el aire, no necesitan de ningún posadero para dominar sus territorios y detectar a los roedores e insectos de los que se alimentarán con gran habilidad.

El cernícalo vulgar, algo mayor que el primilla, es un ave todo terreno. Sedentaria, de gran éxito y capaz de reproducirse en prácticamente cualquier hábitat. El agujero de un edificio, el interior de una torre de la luz, una repisa de un roquedo, el nido viejo de una corneja. Todo le sirve a esta ubicua y prolífica rapaz. Sus copiosas familias son la mejor garantía para mantener a raya las poblaciones de roedores.

El cernícalo primilla es la menor de todas nuestras rapaces diurnas reproductoras. Del tamaño de una tórtola, afronta cada año el viaje colosal entre Europa y África. ¿Y por qué no se queda junto a su primo mayor? Pues porque su alimentación se basa, entre otras cosas, en insectos que desaparecen durante los largos y heladores días del invierno europeo. Para esta colorida y familiar ave no hay alternativa. Afortunadamente, los días de luz siempre regresan. Este será el momento en el que volveremos a ver sus gráciles siluetas en nuestros pueblos y ciudades. Sus chillidos insistentes serán parte protagonista de la banda sonora de la primavera y el verano de muchos pueblos, fincas y cascos históricos del oeste de España. Sus monótonos y sencillos maullidos serán una de las mejores formas de localizar a este valiente y amenazada ave. Si en el caso del cernícalo vulgar sus llamadas recuerdan a un kikiki muy agudo, para las primillas, podríamos traducirlo como un chichichi más delicado.

El milano real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans).

Milanos
Autor de las fotografias: Miguel Rouco.

Las rapaces de cola de bacalao. Inmejorables veleros. Como su nombre en inglés refleja, su vuelo de planeos ingrávidos recuerda al de las cometas (kite). Si en el caso del milano real, su coloración general es rojiza (red kite), en el caso del milano negro su plumaje es achocolatado (black kite)

Para identificarlos, además de en su vuelo de gráciles planeos y cola ahorquillada de bacalao, deberemos recordar que estamos antes las rapaces que se “tiran sobre las carreteras” y estamos apunto de atropellar. Como ya mencionamos, estas prácticas y hábiles aves han aprendido que las carreteras están tachonadas de incontables animales atropellados. Esto es precisamente lo que buscan al lanzarse contra el asfalto jugándose la vida frente a los parachoques.

El águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Águila calzada
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

La menor de las águilas. En sus apenas 1,3 metros de envergadura se esconde una de las rapaces más ágiles, valientes y fuertes de la fauna europea. De presencia estival, como el milano negro y el cernícalo primilla, nidifica en plataformas que instala en árboles. Sus picados y sus chillidos son uno de los espectáculos que marcan el inicio de la primavera.

Presenta dos coloraciones muy contrastadas, una blanca y otra oscura, que mantienen durante toda la vida.

Su comida favorita en las ciudades son las extraordinariamente abundantes palomas. Si en sus picados sobre una de ellas, fallara en el intento, habría perdido todas las posibilidades de éxito. En vuelo de pura potencia, las palomas  se muestran insultantemente más rápidas. De este modo, se pueden contemplar con frecuencia las curiosas escenas de los bandos de palomas revoloteando sobre las calzadas que han errado en su caza. En la Naturaleza nadie está indefenso.

Águila calzada y milano negro
Autor de las fotografías: Miguel Rouco.

¿Un águila calzada en fase oscura o un milano negro?

Una de las dudas más habituales entre los pajareros. Varios consejos para poder diferenciarlos:

  • El tipo de vuelo. Si la calzada es una cazadora activa, con combinación de aleteo activo y prolongados planeos, el milano negro es un ejemplo de planeador constante.
  • Su silueta. La del águila calzada es más compacta, con cola corta, redondeada y alas proporcionadas. La silueta del milano es más desproporcionada, con cola larga y alas que parecen dobladas hacia atrás.
  • La cola. Si el timón de la calzada es redondeado, el del milano es ahorquillado, aunque sólo lo sea ligeramente.
  • Dónde encontrarlos. El águila calzada es un ave propia de bosques y llanuras arboladas. Entra en las ciudades en busca de aves a las que cazará con picados vertiginosos. Las súbitas espantadas de las palomas de los tejados, suelen deberse a la presencia cercana del águila calzada. El milano negro es más oportunista e incursiona en los cascos urbanos para encontrar comida fácil, como aves muertas o con escasa capacidad de reacción (ejemplares enfermos, heridos, viejos). Los mejores lugares para encontrarlos serán las carreteras y los vertederos donde se aprovecha de los restos orgánicos de nuestras basuras.

El buitre leonado (Gyps fulvus) y el buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre leonado y negro
Autor de las fotografías: Miguel Rouco

Las dos rapaces de mayor envergadura de Europa. Dos pequeños aeroplanos con alas de casi 3 metros de longitud de punta a punta.

Las dos son aves reproductoras y de alimentación carroñera. En el caso del buitre negro, se conocen algunas citas de depredación sobre lagartos y conejos con mixomatosis. Nada de cazar vacas y otros animales domésticos que los superan, aplastantemente, en tamaño, fuerza y rapidez.

El buitre leonado es ave que anida en roquedos por toda España. Su abundancia se debe a su capacidad de adaptación a los numerosos cadáveres de animales domésticos. Su nombre se debe a su coloración “leonina”. En vuelo presenta dos tonos muy marcados: “crema y chocolate”

El buitre negro de coloración oscura y ligeramente mayor (aproximadamente, 2,95 metros de envergadura frente a los 2,85 de leonado) construye enormes nidos que emplaza sobre árboles de las laderas más tranquilas del sur y centro de la península. Esta ubicación más accesible a las molestias humanas, limita los lugares idóneos para su instalación y eso explica su escasez.

Ambas aves son planeadoras insuperables. Sin el menor esfuerzo pueden recorrer cientos de kilómetros aprovechando la poderosa ascensión de las corrientes térmicas y planeando entre una y otra.

Cuando no vuelan a gran distancia, la diferencia de colores suele ser de gran ayuda para separarlos. Otro consejo muy útil es su silueta de vuelo cuando ciclean y se encumbran. Si el leonado levanta marcadamente sus manos(la punta de las alas), el negro las mantiene rectas o ligeramente caídas.

 De estos y de otros muchos más secretos de la Naturaleza habrá tiempo para hablar con calma durante nuestro curso de Identificación de Aves Rapaces.

 Estructura del curso:

Sábado 23 de abril: jornada teórico-práctica de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas en un aula del Gabinete de Historia Natural, a un paso de la Puerta del Sol.

Domingo 24 de abril jornada de campo: Práctica de identificación y localización de aves rapaces. De 9:30 a 19:30 horas, aproximadamente. Quedaremos en la estación de Renfe Cercanías de Tres Cantos. ¡No olvides traer comida!

Se recomienda llevar guías de identificación de aves a lo largo del curso. Aquila Naturaleza dispone de prismáticos para prestar a los alumnos.

Precio: 50 € por persona

Inscripciones en:

Curso de avistamiento de rapaces

Más información:

Guillermo Hernández.

635158497.

Aquila Naturaleza.

aquilanaturaleza@gmail.com

 Un saludo y nos vemos en el campo.

Las rapaces (y todos los depredadores) son los mejores amigos de los bosques y de la salud de los paisajes.

Elanio
Elanio común (Elanus caeruleus). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.

Milano
Milano real (Milvus milvus). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.

La labor benefactora de los depredadores naturales en la salud de nuestros paisajes es una certeza científica que no admite controversias. Por muchos es sabido que los roedores son los principales consumidores de los frutos del bosque. De insaciable apetito, podrían llegar a devorar la totalidad de los frutos que deberían ser las nuevas generaciones de la vegetación que los sostiene. Su esforzada costumbre de acumular comida en nutridas despensas, no sólo se debe a la imperiosa necesidad de reservar alimento para los largos meses de invierno, sino también, a la presión que ejercen depredadores como las rapaces, los zorros o las garduñas (todos profundamente odiados y acosados por algunos cazadores humanos) y que los obligan a comer a escondidas, permitiendo que los frutos puedan escapar de la vista de otros depredadores y, lo que es indispensable para su germinación, permanecer ocultos y frescos, justo lo que requieren para arraigar y dar lugar a futuros y magníficos árboles y arbustos o a modestas gramíneas. De no ser por la presión predadora de los pequeños (comadrejas, pequeñas rapaces) y grandes depredadores (zorro, lobo y grandes rapaces), los roedores y otros granívoros de mayor porte (jabalíes, ciervos), literalmente, arrasarían con la esperanza de nuevos bosques. Eliminando a las rapaces y a todos los animales que cumplen la labor de ser los garantes de la “estabilidad y salud” de nuestros paisajes, rompemos el frágil equilibrio entre productores y consumidores, repercutiendo de forma insospechada en el complejo engranaje de la Naturaleza.

Así de sencillo: Tener menos rapaces o zorros supone tener más roedores y menos árboles.

Entonces ¿deberíamos “exterminar” a los roedores para tener más bosques y más sanos? Peor aún. Sin su laboriosa trasiego de semillas (a veces a varias decenas de metros), alejándolos de los árboles y arbustos productores, la presión que estas nuevas generaciones ejercerían sobre sus “padres”, supondría tal competencia por el espacio, la luz y el alimento, que el bosque no sería otra cosa que una maraña de ejemplares de escaso porte y frágil salud, expuestos al fuego y privados de la vitalidad y los muchos recursos que un bosque equilibrado, con sus árboles, arbustos, pastizales y calveros, ofrece a todos los animales de muchos kilómetros a la redonda. En la Naturaleza nadie ni nada sobra.

De su papel en la salud de nuestros ecosistemas y de muchas más cosas, hablaremos durante nuestro Curso de Identificación de Aves Rapaces que celebraremos los días 23 y 24 de abril en Madrid junto a los compañeros del Gabinete de Historia Natural.

Estructura del curso:
–Sábado 23 de abril: jornada teórico-práctica de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas en un aula del Gabinete de Historia Natural, a un paso de la Puerta del Sol.
–Domingo 24 de abril jornada de campo: Práctica de identificación y localización de aves rapaces. De 9:30 a 19:30 horas, aproximadamente. Quedaremos en la estación de Renfe Cercanías de Tres Cantos. ¡No olvides traer comida!

Se recomienda llevar guías de identificación de aves a lo largo del curso. Aquila Naturaleza dispone de prismáticos para prestar a los alumnos.

Precio: 50 € por persona.

Inscripciones en:
http://gabinetedehistorianatural.com/curso-de-avistamiento…/

Más información:
Guillermo Hernández.
635158497.
Aquila Naturaleza.
aquilanaturaleza@gmail.com

Un saludo y nos vemos en el campo.

¿Cuáles son las águilas que se tiran en picado a la carretera y estoy a punto de atropellar con el coche?

Pues sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que las rapaces que se han lanzado en un picado de vértigo sobre la carretera y, sin necesidad de posarse, se han llevado con habilidad y elegancia a un pequeño animal atropellado, son milanos. En España contamos con la presencia de dos especies: el milano real (Milvus milvus) y el milano negro (Milvus migrans). El primero, algo mayor y de colores rojizos, cuenta con una modesta población reproductora sedentaria, a la que se suman varios miles de ejemplares invernantes procedentes de Alemania, Suecia y otros países europeos. El milano negro, algo menor y de colores más chocolates, se comporta como una especie reproductora que nos abandona en pleno verano para viajar más allá del sur del Sahara. El progresivo cambio climático parece ser el responsable de que cada día mas ejemplares permanezcan con nosotros todo el año y que, otros muchos, regresen mucho antes de lo que solía ser habitual.

Milano real
El milano real (Milvus milvus) se distingue del milano negro por su coloración rojiza y por su mayor envergadura. Autor de la fotografía: Carlos Romo
Milano negro Miguel rocuo
El milano negro (Milvus migrans) tiene una coloración general chocolate. Autor de la fotografía: Carlos Romo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestras dos especies de milano son aves oportunistas que han encontrado en las carreteras y en los vertederos una fuente inagotable de alimento. Sus capacidades para la caza son poco destacadas para estar emparentadas con especies de aves rapaces de vuelos magníficos. Apenas sí se les puede calificar como depredadoras activas de pequeñas presas, como reptiles y roedores, y cazadoras puramente oportunistas de animales enfermos, heridos o demasiado jóvenes o viejos como para poder reaccionar efectivamente ante un depredador. Es esta misma labor de “saneadores” y de seleccionadores de ejemplares poco dotados para la supervivencia, lo que hace de los milanos y de todos los depredadores, de especies absolutamente imprescindibles para la salud y equilibrio de nuestros ecosistemas. Al depredar sobre estos ejemplares, los depredadores permiten que sólo los mejores, los más hábiles, los que muestran mejores capacidades para buscar comida o para evitar el ataque de sus enemigos, accedan a la comida, al hábitat y se reproduzcan para perpetuar los mejores genes.

Milano real volando
Milano real (Milvus milvus). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.
Milano negro
Milano negro (Milvus migrans). Autor de la fotografía: Miguel Rouco.

En vuelo los milanos son fácilmente diferenciables de otras rapaces por su cola ahorquillada o con forma de cola de pez. No en vano, en portugués, el milano real recibe el expresivo nombre de Milhafre-real o Milhafre-de-rabo-de bacalhau. Como vemos el milano real  tiene una cola más larga y con una horquilla mucho más profunda que el milano negro. Su coloración general destaca por sus colores rojizos frente a los más apagados y chocolates del milano negro.

La capacidad que han mostrado los milanos para aprovechar esta nueva fuente de alimento –los miles y miles de animales que mueren atropellados cada año en nuestras carreteras- demuestra la pasmosa habilidad de los animales para amoldarse a los recursos que ofrece su entorno. Esta plasticidad, fruto de millones de años de evolución de su comportamiento y de incontables ejercicios de ensayo y error, es lo que ha permitido que hayan sido capaces de sobrevivir a la infinidad de cambios que la Naturaleza ha impreso sobre su hábitat. Es esta misma adaptabilidad, la que está permitiendo a los milanos soportar, con más o menos fortuna, la presión extrema que el ser humano está ejerciendo sobre todos los paisajes y hasta sobre el mismo clima del planeta.

 Ojalá que sigamos disfrutando durante muchos más millones de años de sus siluetas estilizadas, de sus vuelos de veleros perfectos y de sus llamadas lastimeras.

 Un saludo y nos vemos en el campo.