El canto más famoso de Europa.

Relatos de la naturaleza

Ayer fue el Día de la Voz. Nuestro particular recuerdo es compartir con vosotros el canto más famoso y melódico de todas las aves europeas: el canto del ruiseñor común (Luscinia megarhynchos). Recién llegado desde África, los machos se afanan en desplegar sus mejores melodías.

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) fotografía de Eduardo Carrasco

Lo curioso de estas aves es que buena parte de su esfuerzo lo realiza durante la noche. ¿Por qué cantaría un ave durante la noche? En este caso se debe a la inteligente estrategia migratoria de las “ruiseñoras”. Sabiendo que durante el día, las aves rapaces pueden capturarla, estas aves han adoptado un viaje nocturno para evitarlas. De este modo, si nuestro galán quiere engatusar a sus prácticas hembras, deberá cantar de noche para que éstas puedan escucharle durante sus viajes, y si se quedan impresionadas con su melodía, descender y formar una familia junto a él. ¿No os parece asombroso?

Sobre esto y mucho más tendremos 3 días para hablar en nuestro Curso de identificación de Aves Paseriformes

¡Disfrutad de esta maravilla!

Ahora si que si, ¡ya ha llegado la primavera a la ciudad!

Relatos de la naturaleza

La más cantarina de todas las aves urbanas, el mirlo común, ha iniciado sus primeros cantos de amor. Esta noche, anticipándose varias semanas a sus fechas habituales, gracias al buen tiempo de este loco febrero, el primer macho de mirlo ya ha alegrado por unos minutos la madrugada. En pocos días, si el regreso del frío no lo frustra, cada parque de la ciudad brillará con la alegre y dulce canción de los galanes desatados por el amor y deseosos de mostrarse como los pretendientes más apuestos para sus exigentes hembras.

Mirlo común de Eduardo Carrasco

Esta noche asómate a la ventana al balcón Si escuchas un canto, deliciosamente melodioso, ¡estarás escuchando a un mirlo! Seguramente no está a la altura del trino maravilloso del ruiseñor, pero hasta que llegue este osado viajero desde África, podremos deleitarnos con los primeros cantarines amantes de la ciudad con nuestro mirlo, con los bonitos jilgueros, con los verdecillos inasequibles al desaliento, con el desgarrador colirrojo tizón, con el recital de imitaciones del estornino, etc.

El mejor de todos los conciertos, ¡y sin limitaciones de aforo!